2 de diciembre de 2012

Antropología al borde del abismo.

Quiero compartir con ustedes el último post del año. Al hacerlo quisiera revisar algunas inquietudes y puntos de vista relativos a problematizaciones que orientan mis últimas cavilaciones y dificultades de observación que veo en el plano de lo social y cultural, en tanto observador y comentador de éste.

Una preocupación central que guía mis últimos posteos pasa por entender la relación crítica a la cual las sociedades modernas han llevado el debate del conocimiento. En primer lugar el florecimiento de dilemas existenciales que de una u otra manera, sin juicio de por medio, manifiestan la emergencia de todos los discursos apocalípticos, la preocupación moderna por dotar de autoidentidades al yo fragmentado, las prácticas orientales como constitución de políticas de la vida. Todo eso, me ha llevado a examinar las cuestiones con respecto a la salud que la antropología médica viene rastreando con profundidad en las últimas décadas. 

A lo anterior se agregan los problemas de política. La política entendida como toma de decisiones individuales y composición de autoidentidades del sí mismo. De ésa política y de esa preocupación poco sabemos, la antropología política nos habla de comunidades de poder, de juegos de comunicación, de toma de decisiones a gran escala, del problema de la representatividad y su relación no resuelta con las democracias modernas. En todo aquello destaca el problema de lo "macro", y lo "micro" ha sido enviado a una problemática ajena a las ciencias sociales, en particular, goza del apelativo de "psicologismo" en lo social. 

Sin embargo, hemos tomado nota que desde los análisis hilarantes y algo incomprensinbles de un Nietzsche, pasando por el derrotero freudiano del inconsciente como continente inexplorado científicamente, hemos llegado a los análisis de las tecnologías del yo de Foucault, la incorporación de las estructuras socioculturales que comprende la noción de Habitus de Bourdieu a los dilemas contemporáneos de la ética del siglo XX como la emergencia de un lugar altamente problemático.

El hábito, propio del saber moderno de segmentar los problemas políticos masivos de identidad en "sociologías" o "antropologías" de lo político y delegar la necesidad de una terapeútica del yo como autocuidado del sí a temas relativos al dominio de la psicología o de la ética en una de sus vertientes, nos devuelve al eterno debate de los contornos y dominios que suscita la dialéctica Sistema/Actor. En un plano relativo a la antropología no parece oportuno relegar la preocupación masiva de búsquedas de modos de vida personal a una cuestión alejada de la disciplina. De hecho los productos de la modernidad capitalista y sus persistente llamado, ya casi esquizofrénico a la innovación producen identidades deterioradas por la insatisfacción de responder a las expectativas de ese llamado. 

Desde un plano teórico, me resulta insatisfactorio el hiperfuncionalismo abstracto de Luhmann, en ninguna parte de su teoría es posible reconocer el poder de agencia de lo que Latour denomina los no-humanos, centrándose en una sofisticada teoría relativa a los matices y funciones de la comunicación desprovista (muchas veces) de la fuerza gravitacional del Poder que autores como Chakravorty enuncian como la "imposibilidad de hablar" de los sujetos subalternos. Luhmann adolece de una fuerte incapacidad de pronunciarse sobre los debates en donde la desigualdad, la asimetría de poder y la constitución de circuitos de infrapolítica marginales al poder central hacen frente al sistema, manejado por Elites de poder que se articulan en circuitos de saber/política/economía cercados por la endogamia y la segregación.

El riesgo y la incertidumbre como narrativas contextuales de el estado de ánimo masivo propio de los países modernos ha provocado que el paisaje identitario de las últimas décadas conocido como "ateísmo" ha entrado en una crisis que amenaza con desencadenar una ola de nihilismo masivo o de la vuelta de una segundo movimiento de existencialismo gris, con la diferencia que ésta vez viene acompañado de la angustia heideggeriana a niveles masivos y ya poco vanguardistas que no anuncian la vuelta de una teoría filosófica, sino que el dibujo de un autoretrato de nosotros mismos roedados por la necesidad de una creencia "auténtica" que pueda hacer frente a la tormenta de nuestra propia modernidad desatada.

La respuesta a pesar del gobierno del pesimismo ha de ser lo que Latour llama la "proliferación de actores", es desde ahí que veremos surgir una nueva modalidad que de respuesta al estado actual, lejos de la literatura que usa y abusa de las categorías de "estructura" y "sistema" para explicarlo todo, se vuelve necesario recurrir al rastreo de unas redes que silenciosamente comienzan a asomarse. 

31 de octubre de 2012

Fiesta de los Muertos, around the world

AJAYU (Alma). Cortometraje boliviano que muestra la vida después de la muerte y el viaje de las almas en el pensamiento andino

27 de octubre de 2012

III Congreso de Antropología Latinoamericana.

Les dejo la página de la U. de Chile (principal organizadora) del próximo III Congreso Latinoamericano de Antropología. Recomiendo también ojear los paneles/mesas de discusión: 7.- Antropología Médica Latinoamericana, 11.- Identidades en Producción, 12.- Cultura y Subjetividad, 17.- Diversidad Cultural y Políticas Públicas, 18.- Procesos de Sucesión y Reproducción de las Elites, 19.- La Política en Movimiento, 21.- Objetos y Significados, 23.- Movimientos Indígenas y sus aportes al Debate Político en América Latina, 30.- Paisaje, Naturaleza y Cultura, 31.- La Antropología en Escenarios de Catástrofes, 35.- El Estado en Acción, 40.- Espacios, Subjetividades y Metodologías de Investigación Urbana...

Existen más de 40 simposios, y los lugares de exposición se distribuyen en gran parte de la ciudad.


6 de octubre de 2012

Mente/Cuerpo


Críticas al  dualismo mente/cuerpo:


"Toda acción del cuerpo es un movimiento en el alma"


"Voy a presentarles un ejemplo para que vean que no se trata simplemente de algo metafórico: hace algún tiempo, Held y Hein llevaron a cabo un experimento clásico con dos gatitos, ciegos al nacer, en dos canastas. Cada gatito fue colocado dentro de una  canasta y cada día eran paseados durante algunas horas dentro de ésta; es decir, ambos  gatitos fueron expuestos al mismo ambiente. A uno de los gatitos se le -permitió quemantuviera las patas fuera de la canasta y que caminara, al otro se lo mantuvo arropado  dentro de ésta. Dos meses después los gatitos fueron puestos en libertad. El gatito al que se le había permitido caminar se comportó como un gato normal. El otro no reconocía los objetos, se caía por las escaleras y chocaba contra las sillas. Prácticamente, se comportaba  como si estuviera ciego, aunque sus ojos estaban intactos. ¡La conclusión que no hay que sacar es que los gatos ven con los pies! La conclusión que hay que sacar es que el espacio surge como producto del movimiento. Esta es una constatación absolutamente extraordinaria: el espacio, esta cosa frente a nosotros que parece absolutamente objetiva, el pilar de la objetividad en física, es totalmente inseparable del hecho que tenemos que manipularlo a través de una conducta sensorimotriz. [...] 
[...] Esta perspectiva de la mente como enactivamente encarnada tiene dos consecuencias ya que, si la mente no está en la cabeza, ¿dónde diablos está? Este es precisamente el punto: es en este no-lugar de la co-determinación entre lo interno y lo externo; luego no podemos decir que está afuera o adentro. La otra consecuencia que se deriva de esto y que ha sido menos enfatizada, es que la mente es inseparable del organismo como un todo. Tendemos a creer que la mente está en el cerebro, en la cabeza, pero el hecho es que el ambiente también incluye al resto del organismo: incluye el hecho de que el cerebro está íntimamente conectado con todos los músculos con el esqueleto, los intestinos, y el sistema inmunitario, los flujos hormonales y así sucesivamente. Hace de todo el conjunto una unidad sumamente apretada. En otras palabras, el organismo como una red de elementos totalmente co-determinados determina que nuestra mente ,sea, literalmente, inseparable, no sólo del ambiente externo, sino también de aquello que Claude Bernard denominó el milieu intérieur, el hecho de que no sólo estamos dotados de un cerebro sino de todo un cuerpo.

Si ustedes provienen de esa tradición de la filosofía de la mente según la cual la mente es  algo que ocurre dentro de la cabeza, puede que esto les parezca bastante sorprendente. Por ejemplo, en el pasado, los filósofos se entretuvieron hablando de cerebros en un recipiente, un cerebro en un cubo de ensayo provisto de alambritos. Es divertido, la comunidad filosófica anglo-americana ha pasado muchas horas discutiendo este tipo de cosa, pero  cuando vemos el estado del arte de la investigación, todo el argumento parece extraño porque con una mente en un tubo de ensayo no puede haber mente. Lo que tendríamos es una actividad neural completamente incoherente, porque no podría tener la funcionalidad de lo que realmente hace, el manejo y la interacción constante con el cuerpo y con el ambiente que le da sentido." 

Francisco Varela, El fenómeno de la vida, Cuatro pautas para el futuro de las ciencias cognitivas.

25 de septiembre de 2012

Antropología Médica: enfermedad, salud y procesos de curación.


Algún día, la tierra será un lugar de curación.
Así Habló Zaratustra.

La enferma siempre sabe mejor que el médico lo que le conviene, pero no logra pensar ese saber, sino sólo expresarlo en sueños, en movimientos, en el modo de vestir, en su ser, en sus síntomas de enferma; o sea, en un lenguaje que ella misma no entiende. 

Georg Groddeck (citado en Los Signos, el médico y el arte de la lectura del cuerpo de Karin Johannisson).
       
La antropología médica cuenta con importantes esfuerzos por consolidar un corpus de conocimiento que trate de disminuir al mínimo la escisión epistemológica y pragmática entre las ciencias humanas y el saber biomédico en relación al enfermo y los procesos de curación.


Su motor ético es la búsqueda de un conocimiento conciliador entre las prácticas terapeúticas de la tradición objetivista del saber médico-biológico y la experiencia subjetiva de la enfermedad del sujeto que se encuentra insertado en un contexto de significación cultural que determina la trayectoria social de su enfermedad.


"Aseverar que la biomedicina posee informaciones directas, descripciones objetivas del orden natural, un orden empírico de universales biológicos externos a la cultura, ya no parece sustentable y debe ser sometido a análisis crítico. Para ello, la teoría empírica del lenguaje médico con su enfoque en representaciones será insuficiente y debe ceder lugar a otras alternativas"   Good B. Medicine, rationality and experience. University Cambridge Press, 1994: 22.

En este examen y propuesta se esboza una crítica al sistema de evaluación biomédico que alcanza su mayor gloria en la industria farmacológica y en ciertos aspectos de la tecnociencia. Toda esa postura a configurado una relación entre el médico y la enfermedad, dejando al sujeto enfermo a un lado, ejemplificado en la serie televisiva norteamericana con la imagen de un doctor ensimismado en su genialidad y sus dotes para el análisis, sin la presencia relevante del sujeto que posee la enfermedad en primera persona, pero que carece de la razón instrumental y objetivista del diagnosticante. El aspecto del sufrimiento y el significado de la enfermedad ha sido dejado de lado por la medicina moderna.

Las tensiones entre el saber biomédico y los signos culturales del enfermar no se encuentran en los procesos de morbilidad que han llegado a un extremo, sino en los acontencimientos diarios de un agente que busca hacer frente a su enfermedad empalmando con nuevas prácticas que le otorguen un sentido de "ajuste interno".

La enfermedad y su trayectoria social.

Leví-Strauss alcanzó fama con dos artículos de interpretación estructural que tienen como base el examen de los procesos de curación en sociedades indígenas americanas. La Eficacia Simbólica y El Hechicero y su Magia constituyen un agudo rastreo sobre la comunicación entre el Chamán, el sujeto enfermo y la terapéutica simbólica de su dolencia. En dicha investigación propone un enfoque de análisis que contiene tres elementos:

El Paciente (sujeto portador de enfermedad)
El Agente Sanador (Chamán), y
La Comunidad simbólica que habitan como resorte de sanación.

La triangulación de los tres elementos podrá efectuar un reacomodo interno, ya que el Chamán no es un agente sanador porque sane sino que "sanaba a sus enfermos porque se había convertido en un gran hechicero" (Levi-Strauss, 1987: 207). "Toda sociedad construye escenarios y actores para que el sufrimiento individual se transforme en satisfacción o respuesta social".  A través de la comprensión del entorno sociocultural los cuerpos devienen inteligibles para sí mismos. En un proceso de trauma lo que colapsa es la continuidad de la persona como agente activo de identidad.

"Triple integración del individuo, identidad personal, identidad social e identidad cultural. La relación de las tres desencadena una capacidad transparente de coherencia que lo hacen ser al mismo tiempo un realizador de personalidad, activo socialmente en sus intercambios y culturalmente expresivo de valores y de sentido".  David Le Breton. Cuerpo Sensible, 2010: 24.

La continuidad transparente de una biografía con su entorno permite acceder a una vivencia de la realidad del mundo de manera no antagónica, generando una relación de sanación con un sujeto que se encuentra instituído como agente investido de reconocimiento público por su oficio de sanador.
"Sin la mediación estructurada del otro, es imposible concebir en el hombre una capacidad de apropiación significante del mundo, por sí mismo, su cuerpo no se abrirá jamás a la inteligencia de los gestos o percepciones que le son necesarias". Le Breton, ibid. pág. 18.

La relación y vínculo del enfermo con el mundo, junto a la mediación que ofrece un agente de sanación, le proporciona a la persona un sentido que lo abren a percibir su enfermedad de una manera consciente, recordando con Levi-Strauss que "la integridad física no resiste a la disolución de la personalidad social" (El hechicero y su magia).


Salud y “problemas del vivir”.

Cuando la neuroquímica y la intrapsíquica se encuentran estabilizados o dentro de marcos de representación de “normalidad”, nos encontramos con los límites de ciertas taxonomías nosológicas que no capturan la subjetividad del sufrimiento en un sujeto que se ve sobrepasado en su actuar por las expectativas sociales que erosionan constantemente su subjetividad.

La configuración social del sufrimiento, en las sociedades modernas es la encarnación de un fenómeno, acompañado de una experiencia que desencadena un evento de enfermedad. Dichos eventos son constantemente recepcionados por los sistemas de saber psiquiátricos y sus taxonomías, perfeccionadas por sistematización.

En las sociedades de tradición oral, la manipulación simbólica de la enfermedad por curanderos y chamanes se encuentra condicionada por  la inestabilidad de la palabra (carente de sistematización) y por eso mismo es vulnerable a la inconsistencia propia del ensayo permanente.

En las narrativas orientales del saber médico, encontramos una fusión entre espiritualidad y salud junto a una densa cosmovisión donde energía, cuerpo, materia y psique están atravesadas por el poder cósmico, lo que se traduce en narraciones donde el principio de clasificación taxonómica occidental de las enfermedades se vuelven principio de negación cosmológico:

“…para una mentalidad como la China, en la que el principio del orden de las cosas juega el papel de una categoría fundamental, la noción de causa y efecto que conducen a la idea de relaciones unilineales, segmentarias y pobre en referencias totalizantes parecen mucho menos pertinentes que aquellas de concatenación y organización. Éstas al ser realizadas según innumerables orientaciones y clasificaciones jerárquicas, se sobreponen o se recortan de múltiples maneras llegando sin duda a series menos coherentes pero más representativas, para la satisfacción del espíritu, de la superioridad de contestarse todas a través de una identidad de estructura reveladora, de la unidad ordenada del universo.” Vandermeersch (1974).

Ésta segmentación sobre segmentación, propia de occidente ha devenido un fortaleza para el descubrimiento de hasta las más pequeñas funcionalidades de la materia orgánica, lo que fundamenta uno de los principios más fuertes de la ciencia médica, pero a la vez desencadena una pobreza de sentido en la relación del cuerpo y su entorno.

Arriesgando una hipótesis, se puede plantear que la proliferación de cultos budistas, chamanístas y curanderos varios en gran parte de occidente se debe a la potencia en la comunicación de sentido que poseen esas narrativas para explicar con una idea de totalidad la relación de cuerpo-sociedad-naturaleza, como también en la continuidad en el pensamiento del eje cuerpo-mente sin las fragilidades del cartesianismo occidental.

La salud es también una manera de percibirse a través del otro humano y del Otro no humano, no importa, una vez más recordando a Levi-Strauss, si son discursos de charlatanería o articulaciones irracionales, sino que cuando el otro comunitario habita la misma creencia desencadena en la conciencia del afectado una relación de cohabitación en la verdad de la creencia, sin la cual no puede existir un verdadero intercambio de sentido y refugio cosmológico. Entrar en el sentido de la comunidad, es entrar en la corriente que compensa las tensiones. 


El porvenir de la antropología médica.

Los primeros análisis en Antropología Médica, junto al aporte de la etnomedicina y etnopsiquiatría en sus estudios comparativos permiten extraer la multidimensionalidad que asume la enfermedad en su portador en referencia al contexto en el cual se sitúa la vivencia del paciente. La patografía y la terapeútica del médico nos permiten extraer algunas conclusiones de los actuales protocolos de diagnóstico: en primer lugar, la antropología médica se enfrenta a una resistencia corporativa para disputar la racionalidad pragmática que se desarrolla en el encuentro entre paciente y médico.

En segundo lugar la racionalidad científica que subyace al análisis biomédico a emprendido una suerte de apertura paulatina a las observaciones que la bioética (ayudada en gran parte por la antropología médica)  le ha venido a formular de manera crítica a un biomedicina preocupada de dar únicamente con la materia de enfermedad (virus, bacterias, etc.) para atacarla mediante dosis de fármacos, una dieta estricta o actividad física, desligando la actividad significativa de la persona de su mundo, prácticas, oficios o realidades culturales en las cuales está inserto.

Evolución de los estudios en Antropología Médica desde 1970 a 2008 (Google Ngram / EE.UU.)

Por último, la Antropología Médica deberá enfrentar un papel de mediación entre los procesos de modernización que en Latinoamérica ha llevado a la implantación de consultorios e instituciones médicas que no toman en cuenta la realidad de los pueblos indígenas, su cosmovisión, ni menos sus marcos de referencia cultural, mediante los cuales la enfermedad es recepcionada por el enfermo, su familia y comunidad. La antropología sabe bastante a donde conducen los procesos de aculturación violenta y rápida que consideran irrelevante y materia de burla las concepciones mágico-religiosas de las comunidades indígenas por parte de las ansiedades de las políticas de desarrollo social gubernamental, que imponen modelos carentes tanto de diálogo intercultural, como de prácticas de integración en los programas de desarrollo humano.



Bibliografía.

Enfermedad, persona y saberes de la curación. Entre la cultura y la historia Roberto Beneduce.
Antropología Médica, Miguel Kottow.
Resortes Antropológicos de los diferentes procesos de curación, Fabricio Vomero.
Creencia y eficacia simbólica: posibles respuestas, Fabricio Vomero.
Los Signos, el médico y el arte de la lectura del cuerpo, Karin Johannisson.
La Eficacia Simbólica, Claude Lévi-Strauss.
El Hechicero y su magia, Claude Lévi-Strauss.
Cuerpo Sensible, David Le Breton.

2 de septiembre de 2012

Genocentrismo: una metáfora del exceso.


Aunque ahora resulte difícil creerlo, todo el territorio discursivo que hace décadas hicieron del racismo un relato que se fundamentaba en ciertas tesis del conocimiento duro, de una u otra manera han encontrado una nueva fuerza.

A Wittgenstein se le suele vincular como uno de los pensadores que ha sido capaz de poner en su lugar a muchos cultores del discurso posmodernista, pero se olvida que sus tesis que situaban a los juegos del lenguaje como maniobras de construcción destinadas a convencer e interpretar el mundo también caen sobre los discursos científicos de mayor prestigio y reconocimiento “objetivo”. La biología y en especial la genética contribuyen a irradiar una luz de seguridad absoluta sobre ideas que tienen al gen como la moderna metáfora de la esencia, lugar donde se pueden escrutar todas las formas humanas: enfermedades, hábitos, tendencias corporales, procesos psíquicos, conductas sociales, todas y cada una de las formas culturales se reducen así a una explicación biológica, la sana y bella ciencia de los objetos encuentra en ella la mayor de sus virtudes metafóricas y junto a ello una suerte de reinado sin contrapeso, en  un contexto donde las ciencias sociales han caído en profunda crisis de contenido, tanto metodológica, como teóricamente.

El asunto no parece tanto en caer –como David Le Breton- en una vendetta simbólica donde todas y cada una de las partes del cuerpo obedecen a un perímetro de asociación significativa, sino en entender que dichos descubrimientos han terminado por saturar todos los procesos de explicación, recibiendo el nombre de genetización de la cultura. Bob Simpson hace una crítica similar cuando en “Comunidades Genéticas Imaginadas” intenta introducir una descripción de la imaginación genética  que tiende a dotar la identidad de las más modernas sociedades occidentales.

Dicha imaginación tiene profundas consecuencias políticas. Ya Anderson, con su “Comunidades Imaginadas” intentaba realzar el papel de la imaginación social, nutrida de relatos simbólicos, para describir los procesos de consolidación de los actuales Estado-Nación. Un estado de la imaginación que apele al conocimiento científico puede terminar en un futuro por introducir tecnologías genéticas para implantar perfiles biológicos con determinadas características para los futuros bebés.

El mismo Bob Anderson describe el fenómeno de los “bebés Vikingos”. En 1999 los bancos de semen, para inseminación artificial Británicos sufrían un fuerte déficit que desató un desbalance entre la débil oferta y la abrumadora demanda. Los jóvenes británicos se resistían a donar semen debido a la creciente búsqueda de los nacidos por hallar sus raíces biológicas. Dicho problema desató una merma en las donaciones, lo cual generó una arremetida de la industria médica (clínicas de inseminación artificial) por  importar semen nada más y nada menos que de países nórdicos (Noruega, Islandia, Dinamarca, etc.).

Dicho proceso desencadenó una fuerte cobertura periodística con sendos reportajes que situaban el futuro de la nación plagada de bebés vikingos, generando una desestabilización en el imaginario de la identidad británica. Al poco tiempo, se produjo una masiva asistencia de jóvenes ingleses y escoceses a las respectivas clínicas para hacer sus donaciones, lo que a la larga terminó por acabar la necesidad de las importaciones.

Los fenómenos de la cultura y el imaginario están profundamente conectados con las principales innovaciones tecnocientíficas de nuestro tiempo. Dichos procesos tienen al cuerpo como un lugar de alienación que no tolera los más mínimos índices de grasa, anomalía en la anatomía o disminución de la energía psíquica, todas, desviaciones del ideal de la imagen.  Actualmente hasta existen investigaciones científicas en Norteamérica que sitúan al paisaje genético como el lugar en el cual están depositadas las preferencias políticas/económicas de los agentes sociales.

Dichos fenómenos de irradiación de la biología y la física como las dos ciencias reinantes (al menos en los presupuestos investigativos) forman parte de este mundo que las descripciones definen como en aguda crisis. La tecnociencia reduce el actuar del cuerpo a una serie de acciones-reacciones, causas/efectos de pastillas y fármacos para controlar dolores e inestabilidades en el funcionamiento del cuerpo. Todo un materialismo de lo más bajo del cual la industria farmacéutica ha logrado sacar abultadas ganancias.

Al final del día sabemos que tanto la física molecular (el CERN europeo, por ejemplo) o proyectos como el genoma humano dependen para su financiamiento de un alto impacto ganado en los reportajes de los mass media y de un alto poder de resonancia y prestigio para explicar hasta los más mínimos detalles del mundo material, sin embargo, muchas de aquellas transacciones económicas ponen en juego un absolutismo del discurso científico, que lejos de explicar algunos  fenómenos, acaban por abarcar el mundo entero en sus descripciones, que al igual que el mapa de Borges que era tan vasto, minucioso y detallado como el territorio real, era también tan inútil.


Pd: Chilito no se queda atrás.

26 de agosto de 2012

La Moral no existe.

"El conocimiento de lo bueno y lo malo no es nada más que el afecto de la alegría o la tristeza en cuanto somos conscientes de él".
Spinoza.


Demostración: Llamamos bueno o malo lo que es útil o perjudicial para la conservación de nuestro cuerpo, esto es, lo que aumenta o disminuye, favorece o reprime nuestra potencia de obrar. En cuanto percibimos, pues, que una cosa nos afecta de alegría o tristeza, la llamamos buena o mala y por tanto el conocimiento de lo bueno y lo malo no es nada más que la idea de la alegría o la tristeza que se sigue necesariamente del afecto mismo de la alegría o la tristeza.

Aquí Durkheim dejó todo suficientemente claro: la religión y los códigos de moral son preceptos normativos para encauzar las conductas y las acciones dentro de un marco definido. La moral es un código de obediencia que restringe las experiencias de los agentes y como dice Gregorio Kaminsky el problema no es Dios, nunca ha sido Dios un problema, sino el uso político y moral que se hace de él para implantar un régimen de control social. "Toda moral que construye que es el Bien y que es el Mal, es una aparato de sometimiento y de obediencia". 

15 de agosto de 2012

Primeros Materiales Para Una Teoría De La Jovencita.







Este libro me lo quería comprar, para luego comentarlo en el blog, pero aún no llega a la fértil provincia, por tanto, la pereza y la vanidad me llevan a copiar y pegar la buena crítica de Castro Rey sobre los últimos movimientos de la filosofía francesa de tintes anarquistas.  El grupo se llama Tiqqun (del judaísmo Tikun: todo a un mismo tiempo). Hecha la presentación, los invito a conocer la visión del que según Tiqqun es la última mutación del sujeto histórico de nuestro tiempo: La jovencita. 




por Ignacio Castro Rey


“¡Ah, pero qué asquerosa eres!”. Al modo del collage urbano, mezclando en distintos tipos de letra anuncios con tópicos cotidianos (“¡No te comas el tarro!”) y fragmentos cargados de una profundidad analítica delirante, este libro hará las delicias de quienes estén interesados en la subversión de nuestro mundo. Aunque, francamente, no es seguro que Teoría de la Jovencita, publicado recientemente por Acuarela & A. Machado, sea “un libro de amor” o hable sobre la imposibilidad del amor en nuestra estructura social, como dicen los editores en la contraportada. Si lo es, se trata de un amor del cual tampoco son capaces los autores, la mítica constelación llamada Tiqqun. Pero sí se debe decir que este libro posee una rara belleza. Y una inmensa riqueza, pues resulta sencillamente precioso ver el mundo con los ojos de otro mundo. Precisamente uno de los posibles defectos deTeoría de la Jovencita es que su misma radicalidad empuja a una lectura estética de la superficie, amenazando dejar todo como estaba. En todo caso Tiqqun, en este texto de sus comienzos en 1999, elabora una radicalidad que funciona a ráfagas, cristalizando momentos deslumbrantes. Esa misma intensidad es la que parece impedir el discurso político clásico, de largo aliento, para restallar en fogonazos que duran unas pocas líneas.


I Hechizo


“La Jovencita se presenta dondequiera que el nihilismo comience a hablar de felicidad”. Este libro desarrolla con el detalle del insomnio la metafísica oculta en la visibilidad triunfante. “A mis doce años, he decidido ser bella”. Todo el libro está repleto de textos así, tan significativos que casi resultan misteriosos. Fíjense en este otro: “La Jovencita no tiene el rostro de una muerta, como podría llevar a pensar la lectura de las revistas femeninas de vanguardia, sino de la muerte misma”. O en éste: “La Jovencita se complace en hablar con emoción de su infancia para sugerir que en el fondo aún no la ha superado, que en el fondo sigue siendo una ingenua. Como todas las putas, sueña con el candor. Pero a diferencia de estas últimas, ella exige que se la crea y que se la crea sinceramente. Su infantilismo, que no es a fin de cuentas más un integrismo de la infancia, hace de ella el vector más retorcido de la infantilización general”.


Que nadie se rasgue las vestiduras antes de tiempo: la Jovencita no es un concepto sexuado. En paralelo al concepto de Bloom, Tiqqun intentó captar en la Jovencita la última mutación política del humano occidental. “No le cuadra menos al chulito de discoteca que a una árabe caracterizada de estrella del porno. El alegre relaciones públicas jubilado que reparte su ocio entre la Costa Azul y el despacho parisino donde aún tiene sus contactos, responde a él al menos tanto como la single metropolitana demasiado volcada en su carrera de consulting para darse cuenta de que ya se ha dejado en ella quince años de vida”. La Jovencita, pues, es aquel que ha preferido convertirse en mercancía antes que sufrir la tiranía de ésta.


¿Después de las figuras del Proletario (Marx) y el Trabajador (Jünger), este colectivo anónimo intenta captar la figura de una última mutación de la especie, la más terrible y sonriente alienación? Sí y no, pues la ambivalencia de una figura liminar, que encierra por ello mismo una posibilidad nueva y el ámbito de una reversión política de las cosas, estaría más en el Bloom, a la manera del Dasein heideggeriano. La Jovencita se nos presenta más en una cristalización ontológica que le acerca más al odioso burgués de Marx. “La Jovencita está enteramente construida; por eso puede se enteramente destruida”. Y esto a pesar de cien fragmentos donde la Jovencita aparece cargada todavía de profundidad sufriente: “En el caso de la Jovencita, como en el de todos los demás Blooms, el ansia de diversión hunde sus raíces en la angustia”.


Finalmente el control de las apariencias se transforma en la disciplina de los cuerpos: “La Jovencita habla de la salud como si se tratase de la salvación”. ¿Es la debilidad metal la que reproduce una y otra vez el imperio del cuerpo, el dictado de la imagen de uno mismo? Imperativo estético de visibilidad, dado que el reconocimiento externo nos salva de una experiencia de sí que por todas partes se desfonda. Si hay tanta gente fea en este mundo es por el imperativo masivo de estar a la moda en algún punto: “La Jovencita no envejece, se descompone”.


“La Jovencita es la mercancía que exige ser consumida a cada instante, pues a cada instante caduca”. Moda y economía se benefician mutuamente. En todo caso, la juventud no es ya una edad transitoria, sino el único periodo aceptable de la vida humana. Una juventud que no necesita ningún ideal, porque es por sí sola un ideal. ¿Qué debo hacer para embellecerme?: “Por miedo a ser retirados de la circulación como productos viejos, las damas y los caballeros se tiñes los cabellos y los cuarentones hacen deporte, a fin de mantenerse esbeltos”.


“La Jovencita quiere ser ‘independiente’; es decir, ser, en su mente, sólo dependiente del SE”. Ella llama invariablemente felicidad a todo aquello a lo que SE la encadena: por parte de Tiqqun, el uso del impersonal heideggeriano Se (das man) es un signo del poder neutro de la abstracción. El imperio se confunde con lo social, con una masiva clase media. Este semblante de la humanidad “es fascinante al modo de todas las cosas que expresan una clausura sobre sí mismas, una autosuficiencia mecánica, una indiferencia hacia el observador, tal como hacen el insecto, el lactante, el autómata”. Por eso la Jovencita, dicen ellos, es ajena tanto a sus deseos como a su cuerpo, quiere ser deseada sin amor o amada sin deseo: “Se pudre en el limbo del tiempo”.


Tiqqun desarrolla en este libro el enigma de lo obvio, la hiperrealidad que casi se hace onírica, durmiente. La Jovencita encarna la organización de la ceguera de los escenarios radiantes y la visibilidad total. Allí donde la angustia se confunde con el hecho de que nadie parece sentirla: “A fin de cuentas es la omnipresencia de la nueva policía la que acaba por hacerla imperceptible”. Criatura puramente ideológica, por eso esta figura postrera de la humanidad puede carecer de ideas. La Jovencita es algo así como el cuerpo de una nanoideología. En virtud de tal fusión inmanente los nuevos pijos se confunden con los enrollados: pueden ser orgánicos, ecologistas, indies ¿La misma @ que preside la conexión perpetua de nuestro aislamiento no es el signo de una neutralización imperial?


Las píldoras de sabiduría, mezcladas de vulgaridad, se siguen desgranando: “Cómo tener perro sin pasar por una perra”. “La supuesta liberación de las mujeres no ha consistido en su liberación de la esfera doméstica, sino más bien en la extensión de dicha esfera a la sociedad entera”. Depuradora de negatividad con una sonrisa implacable, la Jovencita no habla, sino que es hablada por el Espectáculo. Estamos ante un estadio en el que la alienación se confunde con la soltura física. Tanto el poder como el individuo se podría decir que son hoy entes ventrílocuos, pues sufren y hablan siempre a través de otro.


Este libro define el amor que viene como “un autismo para dos”. La dificultad de cualquier relación estriba en que cada uno está de antemano casado con su propia imagen. “No es tanto que los ciudadanos hayan sido derrotados en esta guerra como que, negando su realidad, se han rendido desde el principio; lo que SE les deja a modo de ‘existencia’ ya no es más que un esfuerzo de por vida para hacerse compatibles con el Imperio. De esta infinita servidumbre voluntaria a la norma, a una norma cambiante, proviene el hecho de que nunca sepamos con quién estamos… hasta que ocurre algo, y entonces es demasiado tarde.


II Peros


Tiqqun también describe la deriva del pensamiento hacia el estado de mero reflejo del contexto: La Jovencita nunca crea nada, en todo se recrea. “Ya sea camarero, modelo, publicitario, ejecutivo o animador, la Jovencita vende hoy su ‘fuerza de seducción’ como antaño se vendía la ‘fuerza de trabajo’”. El libro se extiende así sobre una vigilancia orgánica, muscular, que no necesita vigilantes porque está integrada en la dispersión con la que vivimos. “La Jovencita vive secuestrada en su propia ‘belleza’… es la carcelera de sí misma, prisionera de un cuerpo hecho de signos en un lenguaje hecho de cuerpos”.


Y sin embargo (sí, “sin embargo”), la genialidad de Tiqqun muestra en el límite la miseria de la mitología occidental. Más cercanos a la figura nietzscheana del León que a la figura del Niño, ellos adolecen penosamente de sentido del humor para jugar con las situaciones. No sólo esto, sino también de piedad y sabiduría para captar la ambivalencia del ser humano, incluso en la peor de las situaciones, allí donde el infierno sonríe: la Jovencita No sólo esto, sino que se puede decir que Tiqqun carece de inteligencia política para perforar la costra imperial y averiguar la fuga de las masas, incluso a través del embrutecimiento del consumo, de esta cárcel gigantesca en la que vivimos.


Por esta razón, entre otras, con demasiada frecuencia Tiqqun es equidistante en los “falsos conflictos” que aparecen en este mundo regulado: por ejemplo, entre Milošević y la OTAN. Seguro que entre Rusia y EEUU, entre Moore y Obama, etc. Por esta misma razón, en el otro extremo, jamás pueden citar a Baudrillard, o lo hacen de modo trucado, pues él representa una revuelta cultural que es indiferente a esa militancia política que configura nuestra ortodoxia y nuestro encierro. Sobre todo, esta “pureza” ontológica de Tiqqun representa un integrismo minoritario frente al otro, el que ellos llaman imperial.


Justifican de manera genial el retiro de este mundo, más que la intervención en él. Teoríade la Jovencita es enormemente estimulante y enriquecedor, como todo lo de Tiqqun, tanto si nos hechizan como si a veces nos fuerzan a estar en desacuerdo. Es cierto que redefinen dos conceptos de la teoría crítica de los últimos años: Espectáculo (Debord) e Imperio (Negri). Pero la radicalidad con que lo hacen contiene su mayor virtud filosófica y su mayor defecto político. O viceversa, quizás: su mayor virtud política y su mayor debilidad filosófica. Escuchemos: “El espectáculo no es una cómoda síntesis del sistema de los mass-media. Consiste también en la crueldad con que todo nos remite sin tregua a nuestra propia imagen. El imperio no es una especie de entidad supra-celeste, una conspiración planetaria de gobiernos, de redes financieras de tecnócratas y multinacionales. El imperio está allí donde no pasa nada. En cualquier sitio donde estofunciona. Allí donde reina la situación normal” (Llamamiento). Pero fíjense que entonces, y esto supone una seria torsión de la filosofía de Deleuze y Agamben, entonces se llega a confundir Historia y Devenir, Adentro y Afuera.


No hay ya Naturaleza, ni Tierra, ni Pueblos libres del plexo de control que es “Occidente”. Por tanto, en el fondo, Tiqqun no rompe con nuestro prejuicio cultural, aquello que precisamente nos convierte en imperio. La tierra entera, el hombre entero están sometidos a un “cambio climático” que supone que ya no hay afuera, pues el afuera ha pasado adentro. Su enorme caudal de erudición literaria y filosófica no libra a Tiqqun de participar en el encierro global que representa esta época.


Escuchemos: “Incluso en el amor, la Jovencita habla el lenguaje de la economía política y la gestión”. “En realidad, cualquier almuerzo de familia o cualquier reunión de ejecutivos son más obscenos que una escena de eyaculación facial”. Al “exagerar” de este modo, la ontología de Tiqqun es maniquea, habla el lenguaje moralista de lo binario. Y nos mantiene inmaculadamente sobre esta infinita inmanencia que no puede creer en ningún afuera. Nos libra a la vez de tener que implicarnos: de poder infiltrarnos, ser invisibles y realizar milimétricas mutaciones en la superficie.


El libro es precioso, exactamente inolvidable, como es inolvidable ver el mundo con los ojos de otro mundo. Pero, debido a que no recupera el mundo, una vida indiferente a la pesadilla que es la historia, se trata de un libro efímero, circunstancial y dirigido a una selecta minoría.


Finalmente es de temer que esta “metafísica crítica” es ferozmente metafísica, es decir, obscenamente política. Es completamente discutible esa supuesta “doble secesión”: no está claro que Tiqqun escape de la simple oposición al Imperio propia de la “izquierda” y en general de esa mitología política que obsesiona a un Occidente que no soporta el sentido (político e impolítico) de la condición mortal. La simple reiteración maniaca que Tiqqun mantiene con el “negrismo”, con los seguidores de Negri, puede confirmar que Tiqqun vive dentro de otro sectarismo, que escriben contra unos pocos. ¿Vivirían sin ellos?


Marx es también otro signo de limitación intelectual. Tiqqun mantiene una concepción esencialmente hegeliana, nihilista, de lo absoluto. Una concepción “heideggeriana” que no es capaz de volver, de recuperar la inmediatez del ente, el ser del devenir. Tal vez comparten con Marx y casi toda nuestra cultura el mito, típicamente moderno y occidental, de que el mundo es otro, de que se ha roto con la vieja vida. Se ha dado un corte epistemológico, una revolución, y por tanto es necesaria otra revolución para volver a la existencia.


Una existencia, hay que repetirlo, que Marx y Tiqqun jamás reconocerían, pues el tejido biopolítico imperial ocupa todo el horizonte. Pero esto sólo porque el afuera, la existencia impolítica, ellos no pueden verla. En definitiva, estamos ante un libro muy francés, deliciosamente eurocéntrico. No es poco.

25 de julio de 2012

Ningún lugar esta aquí o esta ahí.

Observaciones internas de Observaciones externas o la mutua implicancia de quien se investiga con lo investigado o quien se pierde en lo investigado.

Cosmovisión Budista acá.
Otro día me extiendo.


7 de julio de 2012

Quique Dussel: Marx y la Modernidad.


"La ilustración dice: El norte de Europa es Europa, el sur no es, Grecia fue, Roma fue, España fue con Carlos V, al borrar a España se saca a América Latina de la historia."

"La modernidad empieza con el descubrimiento del Atlántico, la modernidad comienza en 1492".

"Marx nos dice en el manifiesto que el descubrimiento de América es el comienzo del capitalismo".

"El indígena es un productor de excedente lo que genera una acumulación gigantesca de dinero en Europa".

"Marx es el primer gran crítico del capitalismo y es alemán... Marx dice: si Alemania hizo alguna revolución fue filosófica, Alemania es un país sin revoluciones, jamás ha habido alguna revolución ahí"

"Una vez que Marx hace la crítica, no le quedo a la economía política burguesa más que tomar al mercado como punto de partida para  desde ahí, deducir todas las categorías  de la economía política, el marcado no nace porque sí en las ciencias sociales"

"Con el mercado la ética se viene abajo"

"Marx dice: de lo que se trata es de hacer una crítica de todo el sistema de las categorías de la economía política burguesa"

"Hay un yo conquisto (Cortés) que es el fundamento del yo pienso (Descartes), que a su vez fundamenta un yo trabajo de Adam Smith".

"En Marx el ser humano no es un ser únicamente cognoscente, es un ser necesitante, vivo y comunitario, Marx introduce una nueva antropología que se basa en la corporalidad".





20 de junio de 2012

Metáforas del fin



Quizá sea una virtud el que las ciencias sociales traten de hablar sobre lo que sucede ante esta ola de comunicaciones que anuncian el final de algo para estos meses con cierta distancia. Podríamos recordar a Durkheim y afirmar con él que el advenimiento de un final del ser humano es la manifestación frustrada de una sociedad que se ve superada por su incapacidad de adapatación. Dukheim jamás ha dicho eso, pero leyéndolo se me ocurrió esa idea.

¿Qué ocurre?, ¿por qué se ha hecho tan popular participar de una u otra manera en alguna comunidad de ideas que tienen al 2012 como la manifestación de una revuelta del espíritu? El tarot,  el budismo, el yoga, los mayas, el zodiaco, Jesús, los extraterrestres, las crisis del capitalismo, etc. Son muchos los factores que habitan el hablar común de las personas para explicarse un futuro incierto, lleno de ansiedades y carentes de conocimiento que le den un respiro. Pero un aspecto las reúne a todas: el miedo.

Es cierto, el capitalismo en su fase tardía a elevado, como nunca antes en la historia los fenómenos de incertidumbre, el ascenso y descenso de las bolsas a niveles records en una misma semana, los procesos de flexibilización laboral, la liberalización de mercados, la especulación como forma de ganancia acelerada, la reconfiguración de garantías estatales en pensiones, salud y educación, y la nueva certeza, para desgracia nuestra, de que existen empresas que no pueden quebrar, sino que deben ser salvadas, aunque el Estado mismo asuma la responsabilidad de pagos y se juegue la vida de toda una comunidad social en ello.

Karl Marx denominaba a esos sucesos “las crisis del capitalismo”, y cumplen una función conocida para el funcionamiento de dicho sistema. En 2008 estalló un boom de ventas de Das Kapital en Alemania y la prensa gringa y europea se sorprendía de que dichos fenómenos tan contemporáneos y posmodernos hayan sido comprendidos en la obra del padre de la crítica al capitalismo. Junto a ello a Sarkozy se le veía leyéndolo y hasta el Papa Benedicto XVI hablaba de su buena analítica*.  Entonces, y  para no darme más vueltas, he querido reunir aquí la noción de capitalismo en crisis, junto a la vorágine de discursos que tienen por única meta transmitir la noción de un fin para el cual todo movimiento o acción que lo enfrente están destinados a fracasar.

Las comunicaciones sociales (TV, Radio, Internet, Facebook, Twitter, etc.)   junto al devenir híbrido de los discursos de fin de mundo, no hacen más que manifestar bajo una dinámica cultural  la incapacidad del capitalismo por sostener su propia ideología. Sin ser reduccionista, mi hipótesis es que la realidad de los discursos finales tienen un objetivo claro: describir la incapacidad humana de sostener su existencia en comunidad bajo un cuerpo de creencias que le otorgue sentido.

La situación actual, nos muestra que las instituciones religiosas de occidente, administradas    milenariamente bajo el régimen del secreto, son incapaces de seguir los ritmos de transformación que exige las descripciones actuales de “sociedad del riesgo” (Beck) o del “miedo líquido” (Bauman) que tienen a la humanidad industrializada con los más altos índices de estrés y ansiedad buscando ideas que tranquilicen su actividad interior.

Si uno se da a la tarea de leer algunos de las más grandes o populares descripciones sobre los sucesos que secundaran un post2012 se encuentra con la promesa de una especie de evolución forzada de la conciencia, un acoplamiento energético entre los astros y los cuerpos humanos, la llegada de seres redentores o deseos profundos por acceder a una especie de comunicación cósmica que hasta ahora permanece vedada a nuestras posibilidades. Todo se resume en la emergencia de un “nuevo tiempo”.

Los imaginarios apocalípticos del cristianismo, no distan mucho de esa mirada y ya nos es conocido el vocabulario de los seguidores de la cruz que asocian terremotos, tempestades climáticas y procesos de desmoralización social como la exteriorización del plan divino. De todas maneras el desierto continúa avanzando, y junto a él se adhieren saberes populares que hacen del budismo, la ecología práctica y la cosmovisión indígena una estructura común que le permite a las nuevas generaciones enfrentar de una manera menos pesimista la tragedia de ver caer los ideales de una ilustración europea que creía que la democracia  y la actividad modernizadora serían los medios de transformación final del ser incivilizado. Una regla se desprende de esto: no existe formación de sí sin una narrativa social que le otorgue lugar y, por tanto, que ya se encuentre operando dentro del espacio social.

Lo que dichas prácticas manifiestan en el nivel imaginario de la sociedad es acompañado a nivel económico y político por estados de crisis que no encuentran una solución efectiva en discursos que hagan del mercado o el estado la fuente de soluciones al problema de ser en comunidad. Si la caída del muro en el 89 significó el triunfo final del capitalismo neoliberal, ahora la tragedia es que no existe una cuerpo renovado y lo suficientemente socializado de soluciones y creencias que le haga frente a las trizaduras del pensamiento único del capitalismo tardío y su democracia representacional deslegitimada.

El “final del mundo” parece ser un refugio ante nuestra incapacidad de entender la responsabilidad de vivir en comunidad junto a un mecanismo que nos proporcione un piso común de solidaridad y mutuo reconocimiento social, es también una esperanza, pero en el sentido negativo que le otorgaba Spinoza de ser vehículo que deposita todas las soluciones en un futuro que no depende de nosotros, pero también un síntoma de quien se pregunta “¿de quién o quiénes es el mundo que se encuentra legitimado como real? Y ¿qué ocurre cuando comienzo a llegar a ser aquello para lo cual no hay lugar dentro del régimen de verdad dado?”**.




*historiaglobalonline.com/2011/02/marx-is-back-la-resureccion-del-marxismo-2008-2011/
**Judith Butler, ¿Qué es la crítica? Un ensayo sobre la virtud de Foucault.

11 de junio de 2012

Grecia nos salvará*.


por Slavoj Zizek

Al final de su vida Sigmund Freud, el padre del psicoanálisis, hizo la famosa pregunta «¿qué quiere una mujer?», admitiendo su perplejidad frente al enigma de la sexualidad femenina. Similar perplejidad surge hoy: «¿Qué quiere Europa?» esta es la pregunta que vosotros, los griegos, estáis dirigiendo a Europa. Pero Europa no sabe lo que quiere. El modo en que los estados europeos y los medios de comunicación se refieren a lo que está pasando hoy en Grecia, creo que es el mejor indicador de la Europa que pretenden. Es la Europa neoliberal, la Europa de los estados aislacionistas. Los críticos acusan a Syriza de ser una amenaza para el euro, pero Syriza es, al contrario, la única posibilidad que tiene Europa. ¿Qué amenaza?. Vosotros estáis dando Europa la posibilidad de salir de su inercia y encontrar una nueva vía.

En sus notas sobre la definición de cultura, el gran poeta conservador Thomas Eliot subrayó esos momentos en que la única elección es entre la herejía y la incredulidad, momentos en que el único modo de mantener la creencia, de mantener viva la religión, es desviarse drásticamente de la vía principal. Esto es lo que ocurre hoy en Europa. Solo una nueva herejía –representada en este momento por Syriza- puede salvar lo que merece la pena salvar de la herencia europea, la democracia, la confianza en las personas, la solidaridad igualitaria. La Europa que vencerá, si Syriza no gana, será una Europa con valores asiáticos y, naturalmente, estos valores no tienen nada que ver con Asia, sino con la voluntad actual y evidente del capitalismo contemporáneo de suspender la democracia.

Se dice que Syriza no tiene suficiente experiencia para gobernar. Estoy de acuerdo, le falta experiencia sobre cómo llevar a la ruina un país, engañando y robando. No tenéis esa experiencia. Esto nos lleva al absurdo de la política europea: nos sermonea sobre pagar impuestos, oponiéndose al clientelismo griego al tiempo que pone todas sus esperanzas en la coalición de dos partidos que han llevado a Grecia a ese clientelismo.

Christine Lagarde ha afirmado recientemente que tiene más simpatía por los pobres de Niger que por los griegos, y también ha aconsejado a los griegos que se ayuden a sí mismos pagando impuestos, que, como he podido comprobar hace pocos días, no deben pagar. Como todos los liberales humanitarios, ama a los pobres impotentes que se comportan como víctimas, evocando nuestra simpatía e inclinándonos a la caridad. Vuestro problema es que sí, sufrís, pero no sois víctimas pasivas: resistís, lucháis, no pedís comprensión ni caridad, reclamáis solidaridad activa. Demandáis y reivindicáis una movilización, apoyo para vuestra lucha.

Se acusa a Syriza de promover utopías de izquierda, pero la utopía es el plan de austeridad impuesto por Bruselas. Todos saben que este plan es ficción, que el estado griego no podrá jamás pagar la deuda. ¿Por qué Bruselas impone estas medidas? Su propósito no es salvar a Grecia, sino salvar a los bancos europeos.

Estas medidas no son presentadas como decisiones basadas en opciones políticas, sino como una necesidad impuesta por una lógica económica neutral. Como si dijéramos: si queremos estabilizar nuestra economía, nos tenemos que tragar esta píldora amarga. O, como dicen los proverbios tautológicos: no se puede gastar más de lo que se tiene. Los bancos americanos y los Estados Unidos llevan decenios demostrando que sí se puede gastar más. Para ilustrar el error de las medidas de austeridad, Paul Krugman las compara a menudo con la práctica medieval de las sangrías. Una metáfora pertinente, que pienso puede ser más extremada. Los médicos europeos, ignorando cómo funcionará el tratamiento, os están usando a vosotros los griegos como conejillo de indias, están desangrándoos, no a sus países. No hay sangrado para los bancos alemanes y franceses. Al contrario, están recibiendo grandes transfusiones.

El buen sentido radical

¿Es realmente Syriza grupo de peligrosos extremistas? No, Syriza está aportando un pragmático buen sentido para abortar la confusión generada por otros. Los soñadores peligrosos son los que pretender imponer las medidas de austeridad. Los verdaderos soñadores son los que piensan que las cosas pueden seguir así, indefinidamente, haciendo algunos cambios cosméticos. Vosotros no sois soñadores: vosotros estáis despertando de un sueño que se está transformando en una pesadilla. Vosotros no estáis destruyendo nada, estáis reaccionando al modo en que el sistema está gradualmente destruyéndose a sí mismo. Todos conocemos la clásica escena de los dibujos animados de Tom y Jerry: el gato alcanza el precipicio y continúa caminando, ignorando que no hay suelo bajo sus píes. Solo cuando mira hacia abajo se da cuenta que cae al vacío. Esto es lo que estáis haciendo: estáis diciendo a los que están en el poder, «¡eh, mira hacia abajo!» y se caen.

El mapa político de Grecia está claro. En el centro hay un solo partido, con dos alas, derecha e izquierda, Pasok y Nueva Democracia. Es, como la Cola, Coca o Pepsi, una elección que no lo es. El verdadero nombre de este partido, si se meten Pasok y Nd en el mismo saco, debería ser algo así como NMCED, Nuevo Movimiento Helénico Contra la Democracia. Naturalmente este gran partido dice estar a favor de la democracia, pero yo digo que será a favor de una democracia descafeinada, como el café sin cafeína, la cerveza sin alcohol, el helado sin azúcar. Hablan de democracia, pero de una democracia donde en vez de hacer una elección, la gente se limita a confirmar lo que los expertos dicen lo que hay que hace. ¿Buscan un diálogo democrático? Sí, pero como los últimos diálogos de Platón, en los que un niño habla todo el tiempo y otro solo dice de vez en cuando, «¡por Zeus, así es!»

Luego está la elección. Vosotros, Syriza, el auténtico milagro, movimiento de izquierda radical, que ha salido de la cómoda posición de resistencia marginal y se ha dispuesto valerosamente a tomar el poder. Este es el motivo por el cual debéis ser castigados. Este es el porqué de un reciente artículo escrito por Bill Freyja en la revista Forbes bajo el título «Darle a Grecia lo que se merece: comunismo». Cito: «Lo que el mundo necesita, no lo olvidemos, es un ejemplo contemporáneo del comunismo en acción. ¿Qué mejor candidato que Grecia? Échesela de la Unión europea, interrúmpase el flujo libre de euros y devuélvasele al viejo dracma. Después, ved que ocurre durante una generación». En otras palabras, Grecia debería ser castigada de modo ejemplar para acabar de una vez por todas con la tentación de una solución radical de izquierda a la crisis.

Sé que la misión de Syriza es casi imposible. Syriza es la extrema izquierda, es la voz pragmática de la razón, que contrasta con la loca ideología del mercado. Syriza necesitará de la formidable combinación de principios políticos y pragmatismo sin compromiso democrático, además de la capacidad de actuar rápidamente y sin miramientos cuando sea necesario. Para que Syriza tenga una oportunidad, incluso una mínima oportunidad de éxito, será necesaria una solidaridad pan-europea.

Cambiar Grecia


Pienso que vosotros, aquí en Grecia, debéis evitar el nacionalismo fácil, todos esos discursos acerca de que Alemania quiere volver a ocupar Grecia, destruirla y cosas así. Vuestra primera tarea es la de cambiar las cosas aquí. Syriza deberá hacer el trabajo que otros tenían que haber hecho. El trabajo de construcción de un estado mejor, moderno: un etado eficiente. Deberéis hacer un trabajo de recuperación del aparato estatal del clientelismo. Es un trabajo duro, exento de entusiasmo: lento, duro, tedioso.

Vuestros críticos pseudo-radicales dicen que la situación no está todavía madura para un cambio social. Que si tomáis el poder ahora, no haréis más que ayudar al sistema, haciéndolo más eficiente. Si he comprendido bien, esto es lo que el KKE, el partido de quienes todavía viven porque se olvidan de morir, está diciendo.

Es cierto que vuestra élite política ha demostrado su incapacidad para gobernar, pero no hay nunca un momento exacto en que la situación sea la completamente idónea para el cambio. Si esperáis ese momento, el momento idóneo no llegará jamás. Nunca se interviene en el momento exactamente adecuado. Por tanto, estáis ante una elección: o esperáis cómodamente y veis cómo se desintegra vuestra sociedad, como proponen algunos otros partidos de izquierda, o intervenís heroicamente, plenamente conscientes de la dificultad de la situación. Syriza ha hecho la elección adecuada.

Pienso que vuestros críticos os odian porque, en su interior, saben que tenéis el valor de ser libres y actuar como personas libres. Cuando se mira a los ojos, la gente comprende, al menos por un instante, que se le está ofreciendo su libertad. Estáis atreviéndoos a hacer lo que ellos sueñan hacer. En este instante, son libres. Son uno con vosotros. Pero solo es un momento. Vuelve el miedo y os odiarán otra vez, porque tienen miedo de su libertad.

¿Cuál es entonces la elección que, vosotros los griegos, habréis de afrontar el 17 de junio? Debéis tener en cuenta la paradoja que sostiene la libertad de voto en las sociedades democráticas: sois libres de elegir, a condición de que hagáis la elección correcta. Porque cuando la elección es errónea, por ejemplo cuando Irlanda votó contra la constitución europea, esa elección es tratada como un error. Entonces repiten la votación, para que las personas alumbren la decisión adecuada. Por esto el establishment europeo está prensa del pánico. Piensan que quizá no merecéis vuestra libertad, porque existe el peligro de que hagáis la elección equivocada.

Café sin leche


En Ninoska de Ernst Lubitsch aparece una broma maravillosa: el protagonista entra en una cafetería y pide un café sin crema. El camarero responde «lo siento, se nos ha acabado la crema, solo tenemos leche. ¿Quiere un café sin leche?» En ambos casos se tomará solo el café, pero pienso que la broma es acertada. También la negación es importante. Un café sin crema no es lo mismo que un café sin leche. Vosotros os encontráis hoy en la misma difícil situación. Tenéis austeridad, pero ¿tenéis el café de la austeridad sin crema o sin leche? Aquí es donde el establishment europeo hace trampas. Se está comportando como si tuvierais el café de la austeridad sin crema. Es decir, los frutos de vuestro esfuerzo no solo beneficiarán a los bancos europeos: os están ofreciendo también un café sin leche. Vosotros seréis los que no os beneficiaréis de vuestros sacrificios y dificultades.

En el sur del Peloponeso hay mujeres que son las encargadas de llorar en los funerales, de hacer un espectáculo para los parientes del difunto. No hay nada de primitivo en esto. Nosotros, en nuestras sociedades desarrolladas, hacemos exactamente lo mismo. Pensad en este maravilloso invento, quizá la mejor contribución de América a la cultura mundial: las risas enlatadas. Las risas que forman parte de la banda sonora de los programas de televisión. Vuelves a casa cansado, enciendes la tv en uno de estos estúpidos programas tipo Cheers o Friends. Te sientas y la tv ríe también por ti. Desgraciadamente, funciona.

Así es como los que detentan el poder, el establishment europeo, quiere ver no solo a los griegos sino a todos nosotros: mirando a la pantalla y observando cómo sueñan los otros, cómo lloran, cómo lloran. Hay una anécdota, apócrifa pero maravillosa, sobre el intercambio de telegramas entre el cuartel general del ejército alemán y el austriaco durante la primera guerra mundial. Los alemanes envían un mensaje a los austriacos: «Desde nuestro frente vemos la situación grave pero no catastrófica». Los austriacos responden: «Desde el nuestro, la situación es catastrófica, pero no grave».

Esta es la diferencia entre Syriza y los otros: para ellos la situación es catastrófica pero no grave, las cosas pueden seguir como hasta ahora, mientras que para Syriza la situación es grave, pero no es catastrófica y por eso el valor y la esperanza deben sustituir al miedo. Por tanto tenéis delante, por decirlo con el título de una vieja canción de los Beatles, una long and winding road. Cuando hace años la guerra fría amenazaba con estallar, John Lennon escribió una canción, all we are saying is give peace a chance. Hoy, quiero escuchar una nueva canción en toda Europa, «todo lo que estamos diciendo es dar una oportunidad a Grecia».

La revolución en la propia casa


Consentidme una referencia a una de las grandes, quizá la más grande, de las tragedias clásicas, Antígona: no combatir batallas que no sean las tuyas. En mi idea de Antígona, tenemos a Antígona y a Creonte. Son de la clase dirigente. Un poco como Pasok y Nueva Democracia. En mi versión de Antígona, mientras los dos miembros de las familias reales están combatiendo entre ellos, amenazando con enviar a la ruina al estado, me gustaría ver al coro, las voces de las personas, salir de su estúpido rol de acompañamiento sentencioso, apoderarse de la escena, constituir un comité público de poder popular, arrestarlos, a Creonte y Antígona, y dar vida al poder del pueblo.

Permitidme ahora acabar con una nota personal. Odio a la izquierda tradicional, intelectual, que ama la revolución, pero la revolución que tiene lugar en algún sitio lejano. Así era de joven: cuanto más lejos, mejor, Vietnam, Cuba, todavía hoy, Venezuela. Pero vosotros estáis aquí y os admiro. No tenéis miedo a involucraos en una situación desesperada, sabiendo qué las probabilidades están en vuestra contra. Por esto os admiro. Hay también un oportunismo de principio, el oportunismo de los principios. Cuando se dice que la situación está perdida, que no podemos hacer nada, porque significaría traicionar nuestros principios, esta parece ser una posición coherente, pero en realidad es una forma extrema de oportunismo. Precisamente Syriza es un evento único de esa izquierda -en contradicción con lo que hace habitualmente la izquierda extraparlamentaria, que se preocupa más de la violación de los derechos humanos de cualquier criminal que de los millares de seres humanos que mueren- que ha encontrado el valor de hacer algo.



En Rebelión.
Fuente primaria y traducción: https://n-1.cc/pg/blog/read/1347543/grecia-nos-salvar (nemoniente).

* Texto de la intervención del filósofo esloveno en la convención de Syriza. Publicado en Il manifestó, 8 de junio, 2012.

9 de mayo de 2012

8 tesis sobre la constitución biopolítica del género y su relación con el deseo.


"Si desearan el mundo que investigan, los filósofos temerían perder de vista el patrón, la coherencia, la verdad generalizada y regular. Por eso el deseo fue muchas veces el lugar de la desesperación, de falta de orden, de náusea necesaria del apetito, y considerado peligroso. El deseo humano expresa la relación del sujeto con aquello que él no es, con lo diferente, lo extraño, nuevo y esperado. La satisfacción del deseo es la transformación de la diferencia en identidad".      Judith Butler, Sujetos del deseo.

   "Lo difícil no es conseguir lo que se desea, lo difícil es desear"
Gilles Deleuze.

1.- Todo cuerpo sufre violencia social desde su génesis. La infancia es, por definición, el estado de mayor vulnerabilidad cognitiva, afectiva y política de un ser.

a. Las palabras son residuos de la experiencia para el emisor, y violencia de sentido para todo receptor nuevo, tejen imágenes-juicios-actos desde la asimetría de vivencias.

2.- El deseo es el estado abierto a lo otro que emerge sobre un cuerpo. Deseo es producción y búsqueda. Todo cuerpo que tiene cerrados sus procesos de deseo es un cuerpo derrotado por una identidad.

3.- Por identidad sexual entendemos la consolidación de un estado de cosas que deja de ingresar y combinar elementos para su operar práctico. La identidad es un proceso dinámico que se debate entre la estabilidad/inestabilidad vital de un cuerpo mediado por la cultura. 

a. Hay distintos grados de identidad, las más básicas tienden al absolutismo en contextos de alta complejidad, como a distintas formas de violencia simbólica: racismo, homofobia, transfobia, xenofobia, clasismo, etc.

4.- Las conexiones ritmadas por el deseo “aumentan” cualitativa y cuantitativamente el número de relaciones disponibles para un cuerpo, por tanto, aumenta la obligación política de tomar decisiones sobre las variables que “perturban” las estructuras de la identidad.

5.- Toda institución social fabrica identidades para regular el peligroso estado de apertura que se desata con el deseo. La Familia, la Iglesia, el Estado fomentan y naturalizan “identidades” que vuelven predecible al mundo.

6.- Toda anticipación al futuro demanda una disminución de la incertidumbre. La ciencia, el derecho y las normas sociales básicas crean certidumbres de naturaleza y de derecho como condición de posibilidad de un acuerdo básico para la creación de sociedad.

7.- Toda tecnología emana de un campo teórico ya cicatrizado. Es consenso puro.

a. Las tecnologías del género son: la masculinidad y la femineidad.
b. La constitución de naturalezas es el cierre de la política.
c. Para el campo de la ciencia toda  política de la naturaleza es un atentado a los estatutos de la comunidad científica.

8.- Más allá de la identidad se desliza la comunidad. 

6 de mayo de 2012





En 1982 debuta la primera entrega documental de lo que se nombrará como la Trilogía Qatsi. Koyaanisqatsi es palabra del pueblo indígena Hopi de la meseta central norteamericana que utilizaban para nombrar a la “vida fuera del equilibrio”. El mismo documental ofrece otras acepciones:

1. Vida loca.
2. Vida en tumulto.
3. Vida en desintegración.
4. Vida desequilibrada.
5. Una condición de vida que clama por otra manera de vivir.

Tiene la enorme virtud (o defecto para los que se encuentran acostumbrados al uso obligado de la palabra) de carecer de relato que guíe la significación de las imágenes. El documental es un homenaje a la contemplación, caída en desuso en la vorágine del movimiento moderno y obliga al observador a formular su propia descripción de lo que contempla sin intermediarios.

Leo por internet que el director Godfrey Reggio justifica la ausencia de palabra con la siguiente frase: "No se trata de falta de amor por el lenguaje por lo que estas películas no tienen palabras. Es porque, desde mi punto de vista, nuestro lenguaje está en un estado de gran humillación. Ya no describe el mundo en el que vivimos".

El lenguaje y el poder, dos elementos que se entrecruzan y que constituyen el fundamento contemporáneo de toda una crítica de los grupos subalternos al poder de los medios masivos de comunicación que disminuyen al máximo todo poder de contemplación, ya que se encargan de producir y entregar paquetes de interpretación que sólo requieren la cómoda observación de los individuos en sus casas para su consumo instantáneo. Echando mano a la antropología política recordamos a Pierre Clastres y a Maurice Godelier, ambos ponen énfasis en que el dominio de la palabra es precondición de toda dominación. 

En la actualidad, un político es reconocido y celebrado por su capacidad para dominar la palabra, de hecho sus actuaciones públicas, el uso de discursos, la tranquilidad frente a la crítica de un periodista u otro político, demuestran que el acto de dominar la palabra es un principio de organización social, como también de saber hacerse un lugar en el poder.

Si nos adentramos en la cultura mística de oriente, observamos que el silencio y la potencia de la contemplación sin interferencia del lenguaje, por tanto, de juicios, ocupan el lugar más elevado de múltiples variaciones religiosas del budismo o el hinduismo. De hecho el séptimo chakra de la coronilla no es accesible o “destapado” por el poder de combinación de palabra y sonido alguno. Es el resultado de lo que se conoce como la apertura al silencio. Heidegger hablaba de que al Ser se le oía en el silencio absoluto.

Y sin embargo el documental no renuncia a la música, compuesta por Phillip Glass se abre a la fuerza polifónica de coros acompañados por instrumentos y melódicas retumbantes, muy parecidas a la vibraciones mántricas exigidas en las entonaciones meditativas del budismo para el despertar del cuerpo.

El oriente y el indigenismo místico que contiene éste documental acondicionado por la mistificación propia de occidente, son quizá uno de los productos más tempranos (en el área cinematográfica) de elaboraciones que buscan dar cuenta de la violencia cultural para con toda la naturaleza que exige el desarrollo del sistema económico occidental.

La trilogía tendrá dos volúmenes más: Powaaqatsi (1988) que significa algo así como “vida en transformación”, pero en su sentido crítico, en donde una forma de vida organizada como sistema –¿la economía, la sociedad?- se toman las fuerzas vitales de los individuos para su propio funcionamiento, reduciendo los cuerpos al estado de cansancio, letargo y tristeza. En el documental: “una entidad, un modo de vida que consume las fuerzas vitales de otros seres para favorecer su propia vida”.

La última es de 2002 Naqoyqatsi que significa vida en guerra.

A inicios de los 90’s se filmará la reconocida versión de Ron Fricke de Baraka (aliento de vida) que utiliza los mismos medios para articular una visión transversal de la naturaleza y su asociación implícita con la religión y los rituales que median la relación del hombre con el cosmos, la divinidad y el cambio permanente. Los cuatro documentales (la trilogía + Baraka) introducen en el mirar sin palabra, y creo que éste último logra captar la relación humana con la divinidad mejor que cualquier ensayo de interpretación religiosa.