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6 de octubre de 2012

Mente/Cuerpo


Críticas al  dualismo mente/cuerpo:


"Toda acción del cuerpo es un movimiento en el alma"


"Voy a presentarles un ejemplo para que vean que no se trata simplemente de algo metafórico: hace algún tiempo, Held y Hein llevaron a cabo un experimento clásico con dos gatitos, ciegos al nacer, en dos canastas. Cada gatito fue colocado dentro de una  canasta y cada día eran paseados durante algunas horas dentro de ésta; es decir, ambos  gatitos fueron expuestos al mismo ambiente. A uno de los gatitos se le -permitió quemantuviera las patas fuera de la canasta y que caminara, al otro se lo mantuvo arropado  dentro de ésta. Dos meses después los gatitos fueron puestos en libertad. El gatito al que se le había permitido caminar se comportó como un gato normal. El otro no reconocía los objetos, se caía por las escaleras y chocaba contra las sillas. Prácticamente, se comportaba  como si estuviera ciego, aunque sus ojos estaban intactos. ¡La conclusión que no hay que sacar es que los gatos ven con los pies! La conclusión que hay que sacar es que el espacio surge como producto del movimiento. Esta es una constatación absolutamente extraordinaria: el espacio, esta cosa frente a nosotros que parece absolutamente objetiva, el pilar de la objetividad en física, es totalmente inseparable del hecho que tenemos que manipularlo a través de una conducta sensorimotriz. [...] 
[...] Esta perspectiva de la mente como enactivamente encarnada tiene dos consecuencias ya que, si la mente no está en la cabeza, ¿dónde diablos está? Este es precisamente el punto: es en este no-lugar de la co-determinación entre lo interno y lo externo; luego no podemos decir que está afuera o adentro. La otra consecuencia que se deriva de esto y que ha sido menos enfatizada, es que la mente es inseparable del organismo como un todo. Tendemos a creer que la mente está en el cerebro, en la cabeza, pero el hecho es que el ambiente también incluye al resto del organismo: incluye el hecho de que el cerebro está íntimamente conectado con todos los músculos con el esqueleto, los intestinos, y el sistema inmunitario, los flujos hormonales y así sucesivamente. Hace de todo el conjunto una unidad sumamente apretada. En otras palabras, el organismo como una red de elementos totalmente co-determinados determina que nuestra mente ,sea, literalmente, inseparable, no sólo del ambiente externo, sino también de aquello que Claude Bernard denominó el milieu intérieur, el hecho de que no sólo estamos dotados de un cerebro sino de todo un cuerpo.

Si ustedes provienen de esa tradición de la filosofía de la mente según la cual la mente es  algo que ocurre dentro de la cabeza, puede que esto les parezca bastante sorprendente. Por ejemplo, en el pasado, los filósofos se entretuvieron hablando de cerebros en un recipiente, un cerebro en un cubo de ensayo provisto de alambritos. Es divertido, la comunidad filosófica anglo-americana ha pasado muchas horas discutiendo este tipo de cosa, pero  cuando vemos el estado del arte de la investigación, todo el argumento parece extraño porque con una mente en un tubo de ensayo no puede haber mente. Lo que tendríamos es una actividad neural completamente incoherente, porque no podría tener la funcionalidad de lo que realmente hace, el manejo y la interacción constante con el cuerpo y con el ambiente que le da sentido." 

Francisco Varela, El fenómeno de la vida, Cuatro pautas para el futuro de las ciencias cognitivas.

2 de septiembre de 2012

Genocentrismo: una metáfora del exceso.


Aunque ahora resulte difícil creerlo, todo el territorio discursivo que hace décadas hicieron del racismo un relato que se fundamentaba en ciertas tesis del conocimiento duro, de una u otra manera han encontrado una nueva fuerza.

A Wittgenstein se le suele vincular como uno de los pensadores que ha sido capaz de poner en su lugar a muchos cultores del discurso posmodernista, pero se olvida que sus tesis que situaban a los juegos del lenguaje como maniobras de construcción destinadas a convencer e interpretar el mundo también caen sobre los discursos científicos de mayor prestigio y reconocimiento “objetivo”. La biología y en especial la genética contribuyen a irradiar una luz de seguridad absoluta sobre ideas que tienen al gen como la moderna metáfora de la esencia, lugar donde se pueden escrutar todas las formas humanas: enfermedades, hábitos, tendencias corporales, procesos psíquicos, conductas sociales, todas y cada una de las formas culturales se reducen así a una explicación biológica, la sana y bella ciencia de los objetos encuentra en ella la mayor de sus virtudes metafóricas y junto a ello una suerte de reinado sin contrapeso, en  un contexto donde las ciencias sociales han caído en profunda crisis de contenido, tanto metodológica, como teóricamente.

El asunto no parece tanto en caer –como David Le Breton- en una vendetta simbólica donde todas y cada una de las partes del cuerpo obedecen a un perímetro de asociación significativa, sino en entender que dichos descubrimientos han terminado por saturar todos los procesos de explicación, recibiendo el nombre de genetización de la cultura. Bob Simpson hace una crítica similar cuando en “Comunidades Genéticas Imaginadas” intenta introducir una descripción de la imaginación genética  que tiende a dotar la identidad de las más modernas sociedades occidentales.

Dicha imaginación tiene profundas consecuencias políticas. Ya Anderson, con su “Comunidades Imaginadas” intentaba realzar el papel de la imaginación social, nutrida de relatos simbólicos, para describir los procesos de consolidación de los actuales Estado-Nación. Un estado de la imaginación que apele al conocimiento científico puede terminar en un futuro por introducir tecnologías genéticas para implantar perfiles biológicos con determinadas características para los futuros bebés.

El mismo Bob Anderson describe el fenómeno de los “bebés Vikingos”. En 1999 los bancos de semen, para inseminación artificial Británicos sufrían un fuerte déficit que desató un desbalance entre la débil oferta y la abrumadora demanda. Los jóvenes británicos se resistían a donar semen debido a la creciente búsqueda de los nacidos por hallar sus raíces biológicas. Dicho problema desató una merma en las donaciones, lo cual generó una arremetida de la industria médica (clínicas de inseminación artificial) por  importar semen nada más y nada menos que de países nórdicos (Noruega, Islandia, Dinamarca, etc.).

Dicho proceso desencadenó una fuerte cobertura periodística con sendos reportajes que situaban el futuro de la nación plagada de bebés vikingos, generando una desestabilización en el imaginario de la identidad británica. Al poco tiempo, se produjo una masiva asistencia de jóvenes ingleses y escoceses a las respectivas clínicas para hacer sus donaciones, lo que a la larga terminó por acabar la necesidad de las importaciones.

Los fenómenos de la cultura y el imaginario están profundamente conectados con las principales innovaciones tecnocientíficas de nuestro tiempo. Dichos procesos tienen al cuerpo como un lugar de alienación que no tolera los más mínimos índices de grasa, anomalía en la anatomía o disminución de la energía psíquica, todas, desviaciones del ideal de la imagen.  Actualmente hasta existen investigaciones científicas en Norteamérica que sitúan al paisaje genético como el lugar en el cual están depositadas las preferencias políticas/económicas de los agentes sociales.

Dichos fenómenos de irradiación de la biología y la física como las dos ciencias reinantes (al menos en los presupuestos investigativos) forman parte de este mundo que las descripciones definen como en aguda crisis. La tecnociencia reduce el actuar del cuerpo a una serie de acciones-reacciones, causas/efectos de pastillas y fármacos para controlar dolores e inestabilidades en el funcionamiento del cuerpo. Todo un materialismo de lo más bajo del cual la industria farmacéutica ha logrado sacar abultadas ganancias.

Al final del día sabemos que tanto la física molecular (el CERN europeo, por ejemplo) o proyectos como el genoma humano dependen para su financiamiento de un alto impacto ganado en los reportajes de los mass media y de un alto poder de resonancia y prestigio para explicar hasta los más mínimos detalles del mundo material, sin embargo, muchas de aquellas transacciones económicas ponen en juego un absolutismo del discurso científico, que lejos de explicar algunos  fenómenos, acaban por abarcar el mundo entero en sus descripciones, que al igual que el mapa de Borges que era tan vasto, minucioso y detallado como el territorio real, era también tan inútil.


Pd: Chilito no se queda atrás.

6 de mayo de 2012





En 1982 debuta la primera entrega documental de lo que se nombrará como la Trilogía Qatsi. Koyaanisqatsi es palabra del pueblo indígena Hopi de la meseta central norteamericana que utilizaban para nombrar a la “vida fuera del equilibrio”. El mismo documental ofrece otras acepciones:

1. Vida loca.
2. Vida en tumulto.
3. Vida en desintegración.
4. Vida desequilibrada.
5. Una condición de vida que clama por otra manera de vivir.

Tiene la enorme virtud (o defecto para los que se encuentran acostumbrados al uso obligado de la palabra) de carecer de relato que guíe la significación de las imágenes. El documental es un homenaje a la contemplación, caída en desuso en la vorágine del movimiento moderno y obliga al observador a formular su propia descripción de lo que contempla sin intermediarios.

Leo por internet que el director Godfrey Reggio justifica la ausencia de palabra con la siguiente frase: "No se trata de falta de amor por el lenguaje por lo que estas películas no tienen palabras. Es porque, desde mi punto de vista, nuestro lenguaje está en un estado de gran humillación. Ya no describe el mundo en el que vivimos".

El lenguaje y el poder, dos elementos que se entrecruzan y que constituyen el fundamento contemporáneo de toda una crítica de los grupos subalternos al poder de los medios masivos de comunicación que disminuyen al máximo todo poder de contemplación, ya que se encargan de producir y entregar paquetes de interpretación que sólo requieren la cómoda observación de los individuos en sus casas para su consumo instantáneo. Echando mano a la antropología política recordamos a Pierre Clastres y a Maurice Godelier, ambos ponen énfasis en que el dominio de la palabra es precondición de toda dominación. 

En la actualidad, un político es reconocido y celebrado por su capacidad para dominar la palabra, de hecho sus actuaciones públicas, el uso de discursos, la tranquilidad frente a la crítica de un periodista u otro político, demuestran que el acto de dominar la palabra es un principio de organización social, como también de saber hacerse un lugar en el poder.

Si nos adentramos en la cultura mística de oriente, observamos que el silencio y la potencia de la contemplación sin interferencia del lenguaje, por tanto, de juicios, ocupan el lugar más elevado de múltiples variaciones religiosas del budismo o el hinduismo. De hecho el séptimo chakra de la coronilla no es accesible o “destapado” por el poder de combinación de palabra y sonido alguno. Es el resultado de lo que se conoce como la apertura al silencio. Heidegger hablaba de que al Ser se le oía en el silencio absoluto.

Y sin embargo el documental no renuncia a la música, compuesta por Phillip Glass se abre a la fuerza polifónica de coros acompañados por instrumentos y melódicas retumbantes, muy parecidas a la vibraciones mántricas exigidas en las entonaciones meditativas del budismo para el despertar del cuerpo.

El oriente y el indigenismo místico que contiene éste documental acondicionado por la mistificación propia de occidente, son quizá uno de los productos más tempranos (en el área cinematográfica) de elaboraciones que buscan dar cuenta de la violencia cultural para con toda la naturaleza que exige el desarrollo del sistema económico occidental.

La trilogía tendrá dos volúmenes más: Powaaqatsi (1988) que significa algo así como “vida en transformación”, pero en su sentido crítico, en donde una forma de vida organizada como sistema –¿la economía, la sociedad?- se toman las fuerzas vitales de los individuos para su propio funcionamiento, reduciendo los cuerpos al estado de cansancio, letargo y tristeza. En el documental: “una entidad, un modo de vida que consume las fuerzas vitales de otros seres para favorecer su propia vida”.

La última es de 2002 Naqoyqatsi que significa vida en guerra.

A inicios de los 90’s se filmará la reconocida versión de Ron Fricke de Baraka (aliento de vida) que utiliza los mismos medios para articular una visión transversal de la naturaleza y su asociación implícita con la religión y los rituales que median la relación del hombre con el cosmos, la divinidad y el cambio permanente. Los cuatro documentales (la trilogía + Baraka) introducen en el mirar sin palabra, y creo que éste último logra captar la relación humana con la divinidad mejor que cualquier ensayo de interpretación religiosa.


25 de febrero de 2012

Esos locos Alemanes...

"La finitud del hombre, establecida por Heidegger, constituye quizás el golpe mortal a la ideología de la Ilustración, porque reconocer esta finitud equivale a aceptar que el hombre siempre existirá en posesión de la verdad y del error... La comprensión de que toda verdad humana, no sólo tiene que resplandecer sobre las tinieblas ambientes, sino que esa verdad va entreverada con su propia oscuridad, quizás sea deprimente, y no sólo para los utópicos. Pero tiene la virtud de devolver al hombre su sentido del misterio primigenio que rodea todas las cosas, un sentido de misterio del cual lo aparta el mundo brillante de su tecnología, pero sin el cual, no es verdaderamente humano".

William Barrett