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17 de diciembre de 2010

Vivir bien

La colonización del mundo europeo sobre las américas y el resto del orbe supuso no únicamente la introyección de nuevos patrones y sentidos sobre los indígenas que desestabilizaron sus sistemas de significación internos, sino también la incorporación del dinero como elemento que mediaría el acceso de los hombres y mujeres al mundo de los objetos, el prestigio y el poder haciendo estallar los códigos socialmente instaurados.

El dinero pasaba a existir así como una entidad (fuera de todo juicio moral) que permite obtener privilegios, antes sólo reservados para las altas jerarquías de la organización social, a la vez que operaba como un instrumento de subjetivación individual propia del mundo europeo. Tanto las revoluciones en el plano de la economía que centran el crecimiento económico en la actividad individual del trabajo (Ricardo) como las del psicoanálisis que centran todo problema psíquico en la vida familiar del individuo (Freud) son procesos culturalmente cognitivos que entrañan por una parte una reificación de la individualidad como fuente de problemas/soluciones, a la vez que se sitúa extrañamente a la familia como centro angular de sentidos, todo muy burgués.

Individuo y familia forman así parte de un relato europeo de dos de los aspectos más importantes de la vida social, por un lado el análisis del campo económico y por otro el estado psíquico de los cuerpos que habitan dicho campo.

Una ideología nueva (centrado en la relación social) entrañan los gobiernos de Bolivia y Ecuador que pretenden sin mucha comprensión del Norte instaurar una filosofía centrada en el bienestar de los cuerpos. No pretendo aquí sino llamar la atención de que dos de los gobiernos más pobres de sudamérica se hayan impuesto como "cuestión de Estado" que las personas no sólo deben tener las "condiciones mínimas de bienestar social" como reza la mayoría de las constituciones europeas y de los paises colonizados por ésta, sino que junto a dichas condiciones tengan como correlato un estado afectivo de sus habitantes que pueda ser calificado como "vivir bien".

Y mientras toda la prensa chilena titula día por medio que el país es primero o segundo de Latinoamérica en cada uno de los rankings de algún indicador económico certificado por el FMI, se olvidan de que éste posee a la población con más altos índices de depresión de Latinoamérica. A la europea.


Nota: Lea el enlace de un diario boliviano.
http://www.opinion.com.bo/29/08/2010/se-hace-cuestion-de-estado-decir-vivir-bien-o-buen-vivir/

27 de octubre de 2010

Semejanza y diferencia


“Teóricamente tanto el magnate como el mendigo, son igualmente libres para casarse con la hija del rey, del mismo modo que son igualmente libres para dormir bajo los puentes de París. Sin embargo, sabemos que en realidad tanto el acceso a los recursos como la posibilidad de un máximo de combinaciones a través de las relaciones matrimoniales se encuentran desigualmente distribuidos a lo largo y ancho de la estructura social”
Eric R. Wolf


“La historia sólo la hacen los que se oponen a ella”
Guattari y Deleuze


¿Qué hace que un conjunto de individuos desperdigados por la ciudad puedan sostener ideas, pensamientos, acciones y valores mayoritariamente semejantes frente a otros y al mismo tiempo tener la capacidad de decisión por sobre otros? En esta pregunta todo se mezcla y en principio aparece todo muy difuso, para ello tenemos la palabrita adecuada con la cual zafamos, aunque sólo sea mediante relato el problema. Es una complejidad.

Poder, política, identidad, ethos, clase, práctica, estructura, redes, patriarcado. En principio esas, pero también muchas más. Difícilmente uno vaya encontrar un adecuado cuerpo de conceptos para definir el porqué un grupo social ostenta primacía por sobre otro, en todo caso ya se ha hecho de muchos modos, pero tras todo se esconde una pregunta de orden ético ¿Si tras todo el diagnóstico esta la patencia de una realidad acordonada por la mierda de un extremo a otro, qué hacer?

Ya Carlos Marx planteaba la doble necesidad de actuar sobre el pensamiento al mismo tiempo que el pensamiento actúa (piensa) sobre el actuar modificándose de manera incesante. Todo el tiempo uno debe luchar con las inscripciones del exterior, no se trataba nunca de desnudar una ideología, tampoco de sostenerse mediante un proceso de creación teórica para luego echarse a gozar, era tal como lo sabían los presocráticos, los estoicos o la escuela de Epicuro un desenvolverse desenvolviéndose.

“Los modos de vida inspiran maneras de pensar y los modos de pensamiento crean maneras de vivir… la vida activa el pensamiento y el pensamiento a su vez afirma la vida” (Deleuze). Pero como se sabe demasiado desde las investigaciones empíricas desde la escuela ya todo se empieza a podrir mediante el fenómeno de asimilación, ensignación (inscripción de signos en el cuerpo) y apercibimiento de los fenómenos reales a través de esquemas de organización y distinción permanentes impuestos desde el Estado. Que nunca se enseño a pensar y a crear en la escuela, eso lo sabemos todos, pero más triste aún es el fenómeno de la universidad que no hace sino remedar con aires de prestigio lo que ya se venía insinuando en la escuela y antes en la familia. Era cuestión de tiempo para que ciertos grupúsculos se organizaran en contradicción con el Estado, la familia burguesa y las escuelas del orden.

Por todas partes un plan de organización que no cesa de aplastar, de aplanar las diferencias, la otredad y el afuera como necesaria condición para su realización. Y al final se termina jugando en los términos del juego. Para que una mujer entrara al sistema del trabajo y la política tendría que hacerse hombre, pero sin testículos y pene. Toda una asimilación de las estructuras del poder dominante, para poder cobrar la cuota de ingreso. ¿Qué se nos dice a los que no queremos inscribirnos en el show de la democracia cada cuatro años? Lo mismo siempre, inscríbete y luego haz valer tu voto, pero siempre es un ingreso a las condiciones impuestas por la estructura del poder, pareciera que el poder tuviese siempre un doble limite, un círculo en espiral donde se permite una cierta libertad, pero no mucha más, ni mucho menos, cuando uno se sale de esa doble continencia se aplican los códigos negativos de clasificación que tienen por función reordenar el sistema. Imagen y función negativa que tiene toda una apariencia de afirmación.

Existe todo un riesgo de perder y perderse en esta infatigable lucha que consiste en una “involución en que la forma no cesa de ser disuelta para liberar tiempos y velocidades” (DyG) diferentes a las impuestas, no hago teleserie al recordar la cantidad de hombres y mujeres que han pagado con su vida la lucha contra todas las formas de aplicación que a encontrado el fascismo en el mundo actual. Recordar las palabras de Antonin Artaud, por las cuales hacía un llamado a esperar esa inminente revolución actuando y pensando:

“El hábito que teneis todos vosotros de dar la espalda a las preguntas no impedirá que los cielos se abran el día establecido, y que un nuevo lenguaje se instale en medio de vuestras estúpidas transacciones”.

No hace falta recordar que el Estado tiene sus funcionarios de planificación como sus funcionarios del pensamiento ("El pueblo es aquella parte del Estado que no sabe lo que quiere" Hegel). El Estado no necesita que la gente piense en su más concreta expresión, lo único que pide es que se le obedezca y tras toda la problemática de la marginalidad habita tanto las clases, la estratificación, los círculos del poder, como la irresistible sombra del Estado, un inmenso plan de organización dispuesto a pasar el rastrillo sobre la “mala hierba”.

17 de septiembre de 2010

Matrioska

Hay veces en que las personas de la Tevé, al verse en una posición comunicativa-social privilegiada, donde sus opiniones se presentan a sí mismas como los hechos irrefutables, y se legitiman por lo tanto como la realidad misma, caen bajo una arrogante ceguera ideológica disfrazada de objetividad periodística (o sociológica para el chascón pedante de esta pandilla). Pero en este caso, hace algunos domingos para algunos panelistas del programa Tolerancia Cero de Chilevisión (el video está posteado más abajo), el tema les quedó grande. Como poncho. Se acostumbraron a conversar con personajes su misma especie, con los mismos recursos  discursivos y un "sentido común"  bien común pertenecientes a los lugares comunes. Pero en lo que se refiere al denominado conflicto mapuche (en realidad, la mayoría de los conflictos sociales y culturales tienen su genésis y apocalipsis en el estado, pero bueno) se toparon con una campo de análisis nuevo, y les dio miedo cruzar ese campo: la generalización descontextualizada chocó con la particularidad del contexto, y ante ello, ante el temor a lo des-conocido (y por lo tanto peligroso, y si son ideas-otras más aún) no cabe más que negar, ironizar y negar nuevamente. La honestidad de reconocer  la propia ignorancia parcial (tampoco son tan tontos) o ciertos sesgos y errores cometidos en un análisis no parecen ser aquí un ingrediente del debate. No. Aquí se viene a meter a la fuerza los datos del invitado al análisis del anfitrión-opinólogo. Todo tiene que encajar. Y si no lo hace, pues algo malo hay en el invitado. No puede ser de otra forma. Ellos encarnan la realidad. Y punto.

Lo interesante del episodio, es que ejemplifica cual es el obstáculo en el que radica el abordar el conflicto mapuche, ya sea desde lo jurídico, lo moral, lo científico o lo que sea: el no entender que los fenómenos sociales ante todo son históricos, particulares, locales, coyunturales. De lo que se desprende que su análisis debería ir en la misma línea, o por lo menos considerándolos como parte de los principales factores. Y quizás en estas características de lo social radica las tendencias a la descolonización y autonomía de los distintos pueblos del mundo desde la caída del Antiguo Régimen (que mejor que estas fechas como recordatorio). Porque así como las sociedades que aún siguen encerradas en la soberanía de los estado-nación, hasta la última muñeca de la matrioska querría ser libre y dejar de estar contenida e invisibilizada en las otras: solo quiere ser ella misma, independiente e igual a las otras. Por lo tanto diagnosticar desde las torres de vigilancia del Estado (la mayúscula no es casual; es el monstruo bíblico por excelencia, naturalizado y naturalizador) con herramientas de análisis adaptadas para la auto-referencialidad es un absurdo.La muñeca grande de la estado-matrioska naturaliza su contenido y generaliza sus problemas en tanto ella misma y a la amenaza a su propia reproducción, jamás como síntomas particulares y contextualizados a las muñecas que contiene y que buscan salir. Pero bueno, hasta esta metáfora le sacaría una carcajada rabiosa al "realista" de Villegas. "Las matrioskas abundan en casas de reaccionarios" sería probablemente su elusiva sentencia.

En fin, esperemos que  persista el debate sincero para la acción emancipadora y no el prejuicio dogmático institucionalizado para la conservación represora.

Aquí el video en cuestión para que revise y de paso entienda algo de lo quize decir. Y si tiene una matrioska en casa... ¡desármela desde ya!

Salud.