11 de septiembre de 2011

fiestas patrias.

 Así pues, con un espíritu antropológico propongo la definición siguiente de la nación: una comunidad política imaginada como inherentemente limitada y soberana.


 Es imaginada porque aun los miembros de la nación   más pequeña no conocerán jamás a la mayoría de sus compatriotas, no los verán ni oirán siquiera hablar de ellos, pero en la mente de cada uno vive la imagen de su comunión. Renan se refirió a esta imagen, en su estilo afablemente ambiguo, cuando escribió: “Or l'essence d'une nation est que tous les individus aient beaucoup de choses en commun, et aussi que tous aient oublié bien des choses.” Con cierta ferocidad, Gellner hace una observación semejante cuando sostiene que el “nacionalismo no es el despertar de las naciones a la autoconciencia: inventa naciones donde no existen”. Sin embargo, lo malo de esta formulación es que Gellner está tan ansioso por demostrar que el nacionalismo se disfraza con falsas pretensiones que equipara la “invención” a la “fabricación” y la “falsedad”, antes que a la “imaginación” y la “creación”. En esta forma, da a entender que existen comunidades “verdaderas” que pueden yuxtaponerse con ventaja a las naciones. De hecho, todas las comunidades mayores que las aldeas primordiales de contacto directo (y quizá incluso éstas) son imaginadas. Las comunidades no deben distinguirse por su falsedad o legitimidad, sino por el estilo con el que son imaginadas. Los aldeanos javaneses han sabido siempre que están conectados con personas que jamás han visto, pero esos lazos fueron imaginados alguna vez de manera particularísima, como redes infinitamente extensas de parentesco y clientela. Hasta hace muy poco tiempo, el idioma javanés no tenía ninguna palabra que significara la abstracción “sociedad”. Ahora podemos pensar en la aristocracia francesa del ancien régime como una clase; pero es seguro que sólo mucho tiempo después fue imaginada como tal. La respuesta normal a esta pregunta: “Quién es el conde de X?” no habría sido “un miembro de la aristocracia”, sino “el señor de X”, “el tío del barón de Y”, o “un cliente del duque de Z”.    
 
 Limitada porque incluso la mayor de ellas, que alberga tal vez a mil millones de seres humanos vivos, tiene fronteras finitas, aunque elásticas, más allá de las cuales se encuentran otras naciones. Ninguna nación se imagina con las dimensiones de la humanidad. Los nacionalistas más mesiánicos no sueñan con que habrá un día en que todos los miembros de la humanidad se unirán a su nación, como en ciertas épocas pudieron pensar los cristianos, por ejemplo, en un planeta enteramente cristiano.
La nación se imagina


Se imagina soberana porque el concepto nació en una época en que la Ilustración y la Revolución estaban destruyendo la legitimidad del reino dinástico jerárquico, divinamente ordenado. Habiendo llegado a la madurez en una etapa de la historia humana en la que incluso los más devotos fieles de cualquier religión universal afrontaban sin poder evitarlo el pluralismo vivo de tales religiones y el alomorfismo entre las pretensiones ontológicas de cada fe y la extensión territorial, las naciones sueñan con ser libres y con serlo directamente en el reinado de Dios. La garantía y el emblema de esta libertad es el Estado soberano.

Por último, se imagina como comunidad porque, independientemente de la desigualdad y la explotación que en efecto puedan prevalecer en cada caso, la nación se concibe siempre como un compañerismo profundo, horizontal. En última instancia, es esta fraternidad la que ha permitido, durante los últimos dos siglos, que tantos millones de personas maten y, sobre todo, estén dispuestas a morir por imaginaciones tan limitadas.

Texto: Benedict Anderson, comunidades imaginadas, introducción (fragmento).                                             

6 de septiembre de 2011

No se puede vivir del amor.

"El amor ha sido siempre el medio por el cual la libido alcanza otra cosa que la persona amada, a saber: todo un corte del campo social-histórico".     G.D.



Iniciar el PC, encender la TV, salir a la calle, son tres formas de acceder al flujo de la comunicación y sus significados sobre el conjunto de la experiencia. La densidad de información es tal que la antropología echa mano al concepto de símbolo para hacer visible lo invisible, los significados públicamente en circulación que afectan a los cuerpos y que tienen la capacidad de reunir microsignificados dispersos y condensar su sentido mediante una generalización, los símbolos como estructuras de significación son los que tarde o temprano le dan una trayectoria a la experiencia y permiten entender a la cultura como un sistema.


Lo importante de seguir aquí es que “la política es uno de los principales escenarios en que se desenvuelven públicamente estas estructuras” (Geertz, 1997: 264). La política no como lo político institucionalizado (partidos + congreso + ejecutivo), sino como lo que demanda una acción inmediata de lucha frente a lo estructurado. Los movimientos son actores sociales que perturban las instituciones precisamente porque no respetan las reglas y los códigos que regulan lo institucionalizado y sus rituales de reproducción, que son siempre medios de integración social a la vez que instrumentos a través de los cuales se perpetúan los intereses dominantes (Melucci, 1995: 5).

Generan prácticas nuevas que no reconocen la tradicional competencia política y que abandonan la racionalización guiada por la dirigencia, para poner en juego nuevas formas de participación y de burocratización.

La sociedad la leemos acá como un campo de lucha sistemática en torno a los significados que al ser públicos y transmitidos mediante comunicación reiterada, son capaces de regular la conducta y práctica de todos los participantes del proceso de comunicación, lamentablemente a un costo demasiado alto en el cual una gran mayoría se ve obligada a abandonar búsquedas individuales debido a que todo ha sido previamente dado e institucionalizado en formas reconocidas. La transgresión tiene un alto costo comunicativo y por lo general nunca escapan al sentido común, que dispone de códigos negativos que frenan la producción de dichas prácticas e impiden su proliferación masiva.

Todo lo anterior para decir que la vida en sociedad demanda una acción de resistencia y producción que sea capaz de generar una respuesta al flujo del sistema social bajo su modalidad que ordena dominando (un efecto de dominación del campo político hace creer que lo político es lo institucionalizado como político). El poder decía un viejo autor es incapaz de operar sin afectar a los cuerpos de tristeza, ya que es bajo esa modalidad afectiva en donde tienen su lugar la resignación, el desinterés político (individualismo liberal, culto narcisista), el gusto por las supersticiones o el apego a la moral, es el gusto por el...

31 de julio de 2011

Subversión/experimentación.

No le crea a nadie; Salga a caminar. (Graffiti).

"A fuerza de eliminar (...) entonces uno es como la hierba: ha creado una multitud, ha hecho de todo el mundo un devenir, puesto que ha creado un mundo necesariamente comunicante, puesto que ha suprimido de sí mismo todo lo que le impedía circular entre las cosas y crecer en medio de ellas" (Mil Mesetas).

Una de las razones de la ola de descontento social es precisamente la consolidación de una estructura social encargada de administrar descontentos a través de grandes cuerpos duales que cierran la participación (y por tanto la modificación misma de los estatutos del sistema) a otros actores.

Un grupo organizado en el poder no es cualquier cosa. Para empezar, la disputa permanente por los significados sociales que organizan lo social se ven instituidos en un sistema político a través de leyes que tienen por función naturalizar el significado y transformarlo así en eje de prácticas e interpretaciones sociales que regularizan las relaciones intersubjetivas mediante sedimentaciónes simbólicas, es decir, reducen la posibilidad de hacer vida a modelos y lineamientos empobrecidos, precarización de la vida, biopolítica.

El punto anterior es para extenderse dias enteros, pero en este blog preferimos dar la lata de manera resumida, así que voy al siguiente punto.

¿Cuál o cuáles debiesen ser la respuesta  ante dicho plan estructural? Aquí la subversión juega un papel estelar, ésta sólo es completada efectivamente mediante la experimentación que le acompaña. Es muy difícil encontrar a personas que estén experimentando consigo mismas, ya sea de manera individual o comunitaria, por lo general la estructuración de la vida, culturalmente mediada, reduce el devenir de la misma a una serie vasta y compleja de rutinizaciones (siempre las mismas palabras, los mismos gestos, las mismas interpretaciones... todo conduce al hastío). La subversión + experimentación es a vez la destrucción y realización de nuevos deslizamientos que permiten al cuerpo fugarse de la matriz normativa de normas que limitan al deseo a una trayectoria predeterminada (el género), la inteligencia a un reducido repertorio de ideas (la ideología),  la imaginación  a un conjunto de imágenes y modelos por anhelar y el afecto y su potencia ante la efectividad del símbolo. El resultado es la alienación del ser humano, el condicionamiento del sujeto  a un conjunto de patrones socioculturales, la incuestionabilidad de la cultura y el dominio de la tristeza (entendida al ritmo de Spinoza).

Si se tienen esos aspectos (y muchos más) en mente se comprenden las palabras de Nietzsche sobre las posibilidades y las virtudes del olvido ("dejar atrás es perfecto") y es que precisamente las ciencias cognitivas describen al olvido como una liberación de energía que permite reintroducir nuevas dinámicas al sistema que lo rearticulan. En ese mismo sentido se explicitaba Foucault en la práctica de la ascesis, no como un apartarse del mundo, sino como un continuo y constante trabajo sobre uno/a mismo.

El trabajo de eliminación es el principio de una verdadera experimentación y subversión corporal (o social) que ponen en juego las condiciones de la vida y la entrada en zonas donde la selección no se reduce únicamente a reproducciones  del mundo social imperante, sino a búsquedas que otorgen algún sentido, y es que, tal como decía Deleuze y Luhmann el sentido no es algo que uno encuentre con el kioskero, al sentido hay que producirlo... y ¿qué saben de eso los políticos y partidarios del sistema?



24 de julio de 2011

Los Chacarilla Boys (o de la amnesia Chilena).

                                                                                 

                                                                                    Por: José Bengoa.
  No hay peor enfermedad social que la falta de     memoria histórica. Chile la sufre de modo agudo. El 9 de julio de 1977 un grupo de 77 jóvenes nacionalistas de extrema derecha subió al cerro Chacarillas, al lado del San Cristóbal, en el acto más fascista de todos los tiempos de este país. Emulaban a los 77 soldados de La Concepción en la guerra con el Perú. Bosques de banderas y antorchas al más puro estilo del nazismo hitleriano iluminaban la noche de invierno. Pinochet en un momento de inspiración arrebatadora leyó su famoso discurso. “Mi corazón de viejo soldado -decía- revive con profunda emoción el coraje insuperable de Luis Cruz Martínez… y los 76 …., que en plena soledad de la sierra peruana supieron demostrar, con la entrega de sus vidas, que nuestra Patria y los valores permanentes del espíritu están por encima de cualquier sacrificio personal que su defensa pueda demandar”. Delirio en el cerro de Santiago.

En esos mismos días eran torturados en el “Palacio de la Risa”, así llamada la Villa Grimaldi, miles de chilenas y chilenos. Se las violaba, aterrorizaba, y luego se las iba a tirar al mar, como a Marta Ugarte, una de las primeras que en esos mismos días apareció flotando en las playas de Longotoma. Mientras los jóvenes subían en medio de antorchas, los gritos de horror se escuchaban en los subterráneos del poder entusiasmado. “…Las limitaciones excepcionales que transitoriamente hemos debido imponer a ciertos derechos, han contado con el respaldo del pueblo y de la juventud de la Patria, que han visto en ella el complemento duro pero necesario para asegurar nuestra Liberación Nacional”, dijo el General en medio de los aplausos de los jóvenes patriotas en medio de la noche de Chacarillas.

“El complemento duro pero necesario” da escalofríos y ganas de vomitar. Todos y todas quienes allí estaban sabían muy bien a qué se refería el General. Era explícito.

¿Quiénes subieron a Chacarillas? Ayer fue el cambio de gabinete. El listado de El Mercurio de la época señala el número 15 de los valientes: Andrés Chadwick, hoy Ministro Vocero de Gobierno; número 38, Cristián Larroulet, Ministro del triunvirato de La Moneda; y 39, Joaquín Lavín, defenestrado Ministro de Educación y resucitado Ministro de Planificación Nacional. La lista es larga y sería un ejercicio de “buena memoria” publicarla con letras de molde. El número 47 es el actual Presidente de la Cámara de Diputados, y el número 20 es el dueño de la Universidad San Sebastián, emblemático modelo de lo que debe ser la educación universitaria “con fines de lucro”. El número 17 se reía ayer a mandíbula batiente en La Moneda al ver cómo sus “Chacarillas Boys” se tomaban finalmente La Moneda, en el asalto al Poder, que esa noche lluviosa del invierno del 77, los 77 cabalísticamente (como es propio de los fascismos corrientes) habían prometido solemnemente. Juan Antonio Coloma, se llama.

Ninguno de estos “Chacarilla Boys” ha hecho autocrítica alguna ni pedido perdón, han pasado “colados” en medio de las tormentas. “No sabían” es lo que más mentirosamente han tratado de balbucear. ¿Qué no sabían? Todos los que vivíamos en Chile lo sabíamos detalladamente. ¿Usted, Presidente Piñera, no sabía y no sabe a quiénes está metiendo en La Moneda?

¿Nadie se acuerda cómo sacaban a miles de personas en las madrugadas de ese año 77 a alguna cancha de fútbol a las seis de la mañana, congelada, y les pegaban, los fichaban, los denigraban y dejaban como estropajos? ¿Nadie se da cuenta que aplastaron un siglo de luchas obreras con el terror? ¿Nadie se acuerda que el próximo Ministro del Bienestar Social escribió el panfleto más deleznable de nuestra historia literaria, “La Revolución Silenciosa”? ¿Por qué no lo vuelven a publicar?

Pero lo peor es la confusión ideológica del momento… de los que alguna vez estuvieron en el lado de los antiguos perdedores. Hay quienes han dicho y siguen diciendo que ya la derecha no es la misma. Que Piñera es una nueva derecha. Se les fundió la memoria. Hay otros, de la otra banda, que acaban de decir que en Chile hay “dos derechas”. Con respeto personal, pero andan más perdidos que el Teniente Bello. Muy triste. Hay que decirlo, los antiguos perseguidos también lo confunden todo. Sin embargo, los errores, desvaríos, soberbias, silencios, complicidades, de un Ricardo Lagos o una Michelle Bachelet, no tienen ni un punto de comparación con lo que se vivió en esos días y que fue aplaudido por las actuales autoridades del país.

Escucho desde mi mente deprimida los lejanos aplausos en Punta Peuco. En Bucalemu un difunto se da vueltas de alegría en su tumba. Los fantasmas están presentes, más que nunca. Gozan de buena salud. Se ríen con su sonrisa regordeta y a todo color digital de la historia trágica de nuestro país.

Y no me critiquen a los cabros que agarran piedras y destrozan el “mobiliario urbano” del alcalde de Santiago. Cuando no hay espacio para la memoria y las razones, sólo hay piedras. Quizá ahí está la memoria de los hijos de quienes sacaron a la mala en las noches heladas del 77, mientras otros subían en medio de antorchas y cánticos patriotas a Chacarillas.

Vergüenza me da. Vergüenza de ser chileno.

7 de julio de 2011

Libro: Producir para vivir, los caminos de la producción no capitalista.

Libro que reúne los trabajos de diversos sociólogos y antropólogos del hemisferio Sur. Destacan los aportes de varios trabajos brasileños e indios. Coordinado por Boaventura de Sousa Santos (Doctor en sociología, Yale), se examinan en detalle prácticas sociales de producción comunitarias basadas en experiencias reales de participación y cooperación social de trabajadores para la producción de bienes y artefactos alternativos al régimen de producción capitalista. Especial énfasis puesto en las cooperativas exitosas (como Mondragón) del primer y tercer mundo y de sus consecuencias inmediatas en los aspectos sociopolíticos olvidados por el capitalismo contemporáneo como son: la solidaridad, la alta participación democrática de los trabajadores en las decisiones de la empresa, relaciones sociales horizontales, distribución homogénea de los beneficios económicos, etc.
Este libro llena un vacío enorme que se refleja en la abundante bibliografía crítica sobre los patrones y mecanismos sociales dominantes y la (más escasa) activación de prácticas y pensamientos de resistencia colectivos como modos de existencia.

7 de junio de 2011

La circularidad del mundo, el juicio.



Las utopías son luchas que ocurren en el presente por el significado del futuro
Paul Ricoeur.

Creo que no existe ninguna enseñanza más difundida (independiente de la cultura y la clase social en la cual uno se clasifique o sea clasificado) en el mundo entero, hoy y ayer que el hábito social de juzgar a los existentes. No paramos de juzgar gestos, signos, formas, líneas, tonos, escritos... El rostro y su extensión son infinitas formas de sostener la existencia y su más contemporánea enfermedad, la interpretación, a través de la cual la tradición se impone como tal.

Vivimos inmersos, sumergidos segundo a segundo en un mundo de signos que inundan el espacio. La consecuencia inevitable de vivir es encontrarse con signos (un libro, una calle, una mujer, una canción...) que tienen un efecto inmediato en el alma. El alma (y perdónenme que use esta palabra) sólo sostiene las cosas y cuerpos que entran a su encuentro mediante las ideas que es capaz de formarse de los mismos, pero socioantropológicamente se sabe que dichas ideas son producto de la interacción social, dicho proceso de socialización inconciente provee de juicios que son interiorizados sin mayor filtro por el cuerpo para que éste pueda operar lo más económicamente posible en el mundo. Así se entiende al conjunto de ideas enunciadas por conceptos como "dispositivos de conocimiento", "tecnologías de la cultura" o la vieja y señera noción de "aculturación".

Los procesos cognitivos de apropiación (internalización) de discursos sociales (comunicaciones) que dan forma a la idea general de cultura, (como sistema de símbolos) no nos dejan muy claro hasta que punto la cultura misma, como sistema de coordenadas interceptadas por los sujetos a través del sentido, no es al mismo tiempo que la fuente de la estabilidad (el arraigo, la identidad), la fuente de las más feroces crisis de conciencia y sentido entre un cuerpo, que ha caido en la trangresión de la norma (un homosexual, lesbiana, drogadicto, minusválido, etc.) y su incapacidad para encontrar recursos -más allá de los sociales- que le permitan enfrentar el quiebre que significa el ideal social a representar y el papel representado.

Sabiendo que por el juicio sólo alcanzamos direcciones prefabricadas que desmenuzan al mundo inmediato, asignando identidades que fijan los elementos, distribuyendo secuencias previamente distribuidas por el ethos de clase/cultura, realimentamos una vieja y prejuiciosa norma de toda sociedad, la cual predica que lo bueno encuentra su lugar en la tradición. Es a través del juicio (poblado de sus valores pre-existentes) que nos impedimos de ver lo original de un cuerpo u obra y hasta de poder presentir la creación de un nuevo modo de existencia, tan necesario en este tiempo. El juicio frena la experiencia y la llegada de nuevas formas mediante reactualizaciones de lo mismo.
Habrá que desprenderse de la idea reaccionaria enunciada por diversos agentes, según la cual, la utopía ya no existe.

4 de junio de 2011

videorama.


1.- The Secret Powers Of Time        
         Philip Zimbardo

2.- The Crisis of Capitalism.           
        David Harvey

3.- The Empathic Civilization.       
        Jeremy Rifkin

4.- Changing Paradigms.                      
        Ken Robinson


Nota: Estas son extracciones breves de conferencias dictadas en la RSA, para mayor profundización se puede recurrir a las charlas completas, en algunos casos (como la "Civilización Empática") se encuentran las conferencias totales traducidas al español.