20 de junio de 2012

Metáforas del fin



Quizá sea una virtud el que las ciencias sociales traten de hablar sobre lo que sucede ante esta ola de comunicaciones que anuncian el final de algo para estos meses con cierta distancia. Podríamos recordar a Durkheim y afirmar con él que el advenimiento de un final del ser humano es la manifestación frustrada de una sociedad que se ve superada por su incapacidad de adapatación. Dukheim jamás ha dicho eso, pero leyéndolo se me ocurrió esa idea.

¿Qué ocurre?, ¿por qué se ha hecho tan popular participar de una u otra manera en alguna comunidad de ideas que tienen al 2012 como la manifestación de una revuelta del espíritu? El tarot,  el budismo, el yoga, los mayas, el zodiaco, Jesús, los extraterrestres, las crisis del capitalismo, etc. Son muchos los factores que habitan el hablar común de las personas para explicarse un futuro incierto, lleno de ansiedades y carentes de conocimiento que le den un respiro. Pero un aspecto las reúne a todas: el miedo.

Es cierto, el capitalismo en su fase tardía a elevado, como nunca antes en la historia los fenómenos de incertidumbre, el ascenso y descenso de las bolsas a niveles records en una misma semana, los procesos de flexibilización laboral, la liberalización de mercados, la especulación como forma de ganancia acelerada, la reconfiguración de garantías estatales en pensiones, salud y educación, y la nueva certeza, para desgracia nuestra, de que existen empresas que no pueden quebrar, sino que deben ser salvadas, aunque el Estado mismo asuma la responsabilidad de pagos y se juegue la vida de toda una comunidad social en ello.

Karl Marx denominaba a esos sucesos “las crisis del capitalismo”, y cumplen una función conocida para el funcionamiento de dicho sistema. En 2008 estalló un boom de ventas de Das Kapital en Alemania y la prensa gringa y europea se sorprendía de que dichos fenómenos tan contemporáneos y posmodernos hayan sido comprendidos en la obra del padre de la crítica al capitalismo. Junto a ello a Sarkozy se le veía leyéndolo y hasta el Papa Benedicto XVI hablaba de su buena analítica*.  Entonces, y  para no darme más vueltas, he querido reunir aquí la noción de capitalismo en crisis, junto a la vorágine de discursos que tienen por única meta transmitir la noción de un fin para el cual todo movimiento o acción que lo enfrente están destinados a fracasar.

Las comunicaciones sociales (TV, Radio, Internet, Facebook, Twitter, etc.)   junto al devenir híbrido de los discursos de fin de mundo, no hacen más que manifestar bajo una dinámica cultural  la incapacidad del capitalismo por sostener su propia ideología. Sin ser reduccionista, mi hipótesis es que la realidad de los discursos finales tienen un objetivo claro: describir la incapacidad humana de sostener su existencia en comunidad bajo un cuerpo de creencias que le otorgue sentido.

La situación actual, nos muestra que las instituciones religiosas de occidente, administradas    milenariamente bajo el régimen del secreto, son incapaces de seguir los ritmos de transformación que exige las descripciones actuales de “sociedad del riesgo” (Beck) o del “miedo líquido” (Bauman) que tienen a la humanidad industrializada con los más altos índices de estrés y ansiedad buscando ideas que tranquilicen su actividad interior.

Si uno se da a la tarea de leer algunos de las más grandes o populares descripciones sobre los sucesos que secundaran un post2012 se encuentra con la promesa de una especie de evolución forzada de la conciencia, un acoplamiento energético entre los astros y los cuerpos humanos, la llegada de seres redentores o deseos profundos por acceder a una especie de comunicación cósmica que hasta ahora permanece vedada a nuestras posibilidades. Todo se resume en la emergencia de un “nuevo tiempo”.

Los imaginarios apocalípticos del cristianismo, no distan mucho de esa mirada y ya nos es conocido el vocabulario de los seguidores de la cruz que asocian terremotos, tempestades climáticas y procesos de desmoralización social como la exteriorización del plan divino. De todas maneras el desierto continúa avanzando, y junto a él se adhieren saberes populares que hacen del budismo, la ecología práctica y la cosmovisión indígena una estructura común que le permite a las nuevas generaciones enfrentar de una manera menos pesimista la tragedia de ver caer los ideales de una ilustración europea que creía que la democracia  y la actividad modernizadora serían los medios de transformación final del ser incivilizado. Una regla se desprende de esto: no existe formación de sí sin una narrativa social que le otorgue lugar y, por tanto, que ya se encuentre operando dentro del espacio social.

Lo que dichas prácticas manifiestan en el nivel imaginario de la sociedad es acompañado a nivel económico y político por estados de crisis que no encuentran una solución efectiva en discursos que hagan del mercado o el estado la fuente de soluciones al problema de ser en comunidad. Si la caída del muro en el 89 significó el triunfo final del capitalismo neoliberal, ahora la tragedia es que no existe una cuerpo renovado y lo suficientemente socializado de soluciones y creencias que le haga frente a las trizaduras del pensamiento único del capitalismo tardío y su democracia representacional deslegitimada.

El “final del mundo” parece ser un refugio ante nuestra incapacidad de entender la responsabilidad de vivir en comunidad junto a un mecanismo que nos proporcione un piso común de solidaridad y mutuo reconocimiento social, es también una esperanza, pero en el sentido negativo que le otorgaba Spinoza de ser vehículo que deposita todas las soluciones en un futuro que no depende de nosotros, pero también un síntoma de quien se pregunta “¿de quién o quiénes es el mundo que se encuentra legitimado como real? Y ¿qué ocurre cuando comienzo a llegar a ser aquello para lo cual no hay lugar dentro del régimen de verdad dado?”**.




*historiaglobalonline.com/2011/02/marx-is-back-la-resureccion-del-marxismo-2008-2011/
**Judith Butler, ¿Qué es la crítica? Un ensayo sobre la virtud de Foucault.

11 de junio de 2012

Grecia nos salvará*.


por Slavoj Zizek

Al final de su vida Sigmund Freud, el padre del psicoanálisis, hizo la famosa pregunta «¿qué quiere una mujer?», admitiendo su perplejidad frente al enigma de la sexualidad femenina. Similar perplejidad surge hoy: «¿Qué quiere Europa?» esta es la pregunta que vosotros, los griegos, estáis dirigiendo a Europa. Pero Europa no sabe lo que quiere. El modo en que los estados europeos y los medios de comunicación se refieren a lo que está pasando hoy en Grecia, creo que es el mejor indicador de la Europa que pretenden. Es la Europa neoliberal, la Europa de los estados aislacionistas. Los críticos acusan a Syriza de ser una amenaza para el euro, pero Syriza es, al contrario, la única posibilidad que tiene Europa. ¿Qué amenaza?. Vosotros estáis dando Europa la posibilidad de salir de su inercia y encontrar una nueva vía.

En sus notas sobre la definición de cultura, el gran poeta conservador Thomas Eliot subrayó esos momentos en que la única elección es entre la herejía y la incredulidad, momentos en que el único modo de mantener la creencia, de mantener viva la religión, es desviarse drásticamente de la vía principal. Esto es lo que ocurre hoy en Europa. Solo una nueva herejía –representada en este momento por Syriza- puede salvar lo que merece la pena salvar de la herencia europea, la democracia, la confianza en las personas, la solidaridad igualitaria. La Europa que vencerá, si Syriza no gana, será una Europa con valores asiáticos y, naturalmente, estos valores no tienen nada que ver con Asia, sino con la voluntad actual y evidente del capitalismo contemporáneo de suspender la democracia.

Se dice que Syriza no tiene suficiente experiencia para gobernar. Estoy de acuerdo, le falta experiencia sobre cómo llevar a la ruina un país, engañando y robando. No tenéis esa experiencia. Esto nos lleva al absurdo de la política europea: nos sermonea sobre pagar impuestos, oponiéndose al clientelismo griego al tiempo que pone todas sus esperanzas en la coalición de dos partidos que han llevado a Grecia a ese clientelismo.

Christine Lagarde ha afirmado recientemente que tiene más simpatía por los pobres de Niger que por los griegos, y también ha aconsejado a los griegos que se ayuden a sí mismos pagando impuestos, que, como he podido comprobar hace pocos días, no deben pagar. Como todos los liberales humanitarios, ama a los pobres impotentes que se comportan como víctimas, evocando nuestra simpatía e inclinándonos a la caridad. Vuestro problema es que sí, sufrís, pero no sois víctimas pasivas: resistís, lucháis, no pedís comprensión ni caridad, reclamáis solidaridad activa. Demandáis y reivindicáis una movilización, apoyo para vuestra lucha.

Se acusa a Syriza de promover utopías de izquierda, pero la utopía es el plan de austeridad impuesto por Bruselas. Todos saben que este plan es ficción, que el estado griego no podrá jamás pagar la deuda. ¿Por qué Bruselas impone estas medidas? Su propósito no es salvar a Grecia, sino salvar a los bancos europeos.

Estas medidas no son presentadas como decisiones basadas en opciones políticas, sino como una necesidad impuesta por una lógica económica neutral. Como si dijéramos: si queremos estabilizar nuestra economía, nos tenemos que tragar esta píldora amarga. O, como dicen los proverbios tautológicos: no se puede gastar más de lo que se tiene. Los bancos americanos y los Estados Unidos llevan decenios demostrando que sí se puede gastar más. Para ilustrar el error de las medidas de austeridad, Paul Krugman las compara a menudo con la práctica medieval de las sangrías. Una metáfora pertinente, que pienso puede ser más extremada. Los médicos europeos, ignorando cómo funcionará el tratamiento, os están usando a vosotros los griegos como conejillo de indias, están desangrándoos, no a sus países. No hay sangrado para los bancos alemanes y franceses. Al contrario, están recibiendo grandes transfusiones.

El buen sentido radical

¿Es realmente Syriza grupo de peligrosos extremistas? No, Syriza está aportando un pragmático buen sentido para abortar la confusión generada por otros. Los soñadores peligrosos son los que pretender imponer las medidas de austeridad. Los verdaderos soñadores son los que piensan que las cosas pueden seguir así, indefinidamente, haciendo algunos cambios cosméticos. Vosotros no sois soñadores: vosotros estáis despertando de un sueño que se está transformando en una pesadilla. Vosotros no estáis destruyendo nada, estáis reaccionando al modo en que el sistema está gradualmente destruyéndose a sí mismo. Todos conocemos la clásica escena de los dibujos animados de Tom y Jerry: el gato alcanza el precipicio y continúa caminando, ignorando que no hay suelo bajo sus píes. Solo cuando mira hacia abajo se da cuenta que cae al vacío. Esto es lo que estáis haciendo: estáis diciendo a los que están en el poder, «¡eh, mira hacia abajo!» y se caen.

El mapa político de Grecia está claro. En el centro hay un solo partido, con dos alas, derecha e izquierda, Pasok y Nueva Democracia. Es, como la Cola, Coca o Pepsi, una elección que no lo es. El verdadero nombre de este partido, si se meten Pasok y Nd en el mismo saco, debería ser algo así como NMCED, Nuevo Movimiento Helénico Contra la Democracia. Naturalmente este gran partido dice estar a favor de la democracia, pero yo digo que será a favor de una democracia descafeinada, como el café sin cafeína, la cerveza sin alcohol, el helado sin azúcar. Hablan de democracia, pero de una democracia donde en vez de hacer una elección, la gente se limita a confirmar lo que los expertos dicen lo que hay que hace. ¿Buscan un diálogo democrático? Sí, pero como los últimos diálogos de Platón, en los que un niño habla todo el tiempo y otro solo dice de vez en cuando, «¡por Zeus, así es!»

Luego está la elección. Vosotros, Syriza, el auténtico milagro, movimiento de izquierda radical, que ha salido de la cómoda posición de resistencia marginal y se ha dispuesto valerosamente a tomar el poder. Este es el motivo por el cual debéis ser castigados. Este es el porqué de un reciente artículo escrito por Bill Freyja en la revista Forbes bajo el título «Darle a Grecia lo que se merece: comunismo». Cito: «Lo que el mundo necesita, no lo olvidemos, es un ejemplo contemporáneo del comunismo en acción. ¿Qué mejor candidato que Grecia? Échesela de la Unión europea, interrúmpase el flujo libre de euros y devuélvasele al viejo dracma. Después, ved que ocurre durante una generación». En otras palabras, Grecia debería ser castigada de modo ejemplar para acabar de una vez por todas con la tentación de una solución radical de izquierda a la crisis.

Sé que la misión de Syriza es casi imposible. Syriza es la extrema izquierda, es la voz pragmática de la razón, que contrasta con la loca ideología del mercado. Syriza necesitará de la formidable combinación de principios políticos y pragmatismo sin compromiso democrático, además de la capacidad de actuar rápidamente y sin miramientos cuando sea necesario. Para que Syriza tenga una oportunidad, incluso una mínima oportunidad de éxito, será necesaria una solidaridad pan-europea.

Cambiar Grecia


Pienso que vosotros, aquí en Grecia, debéis evitar el nacionalismo fácil, todos esos discursos acerca de que Alemania quiere volver a ocupar Grecia, destruirla y cosas así. Vuestra primera tarea es la de cambiar las cosas aquí. Syriza deberá hacer el trabajo que otros tenían que haber hecho. El trabajo de construcción de un estado mejor, moderno: un etado eficiente. Deberéis hacer un trabajo de recuperación del aparato estatal del clientelismo. Es un trabajo duro, exento de entusiasmo: lento, duro, tedioso.

Vuestros críticos pseudo-radicales dicen que la situación no está todavía madura para un cambio social. Que si tomáis el poder ahora, no haréis más que ayudar al sistema, haciéndolo más eficiente. Si he comprendido bien, esto es lo que el KKE, el partido de quienes todavía viven porque se olvidan de morir, está diciendo.

Es cierto que vuestra élite política ha demostrado su incapacidad para gobernar, pero no hay nunca un momento exacto en que la situación sea la completamente idónea para el cambio. Si esperáis ese momento, el momento idóneo no llegará jamás. Nunca se interviene en el momento exactamente adecuado. Por tanto, estáis ante una elección: o esperáis cómodamente y veis cómo se desintegra vuestra sociedad, como proponen algunos otros partidos de izquierda, o intervenís heroicamente, plenamente conscientes de la dificultad de la situación. Syriza ha hecho la elección adecuada.

Pienso que vuestros críticos os odian porque, en su interior, saben que tenéis el valor de ser libres y actuar como personas libres. Cuando se mira a los ojos, la gente comprende, al menos por un instante, que se le está ofreciendo su libertad. Estáis atreviéndoos a hacer lo que ellos sueñan hacer. En este instante, son libres. Son uno con vosotros. Pero solo es un momento. Vuelve el miedo y os odiarán otra vez, porque tienen miedo de su libertad.

¿Cuál es entonces la elección que, vosotros los griegos, habréis de afrontar el 17 de junio? Debéis tener en cuenta la paradoja que sostiene la libertad de voto en las sociedades democráticas: sois libres de elegir, a condición de que hagáis la elección correcta. Porque cuando la elección es errónea, por ejemplo cuando Irlanda votó contra la constitución europea, esa elección es tratada como un error. Entonces repiten la votación, para que las personas alumbren la decisión adecuada. Por esto el establishment europeo está prensa del pánico. Piensan que quizá no merecéis vuestra libertad, porque existe el peligro de que hagáis la elección equivocada.

Café sin leche


En Ninoska de Ernst Lubitsch aparece una broma maravillosa: el protagonista entra en una cafetería y pide un café sin crema. El camarero responde «lo siento, se nos ha acabado la crema, solo tenemos leche. ¿Quiere un café sin leche?» En ambos casos se tomará solo el café, pero pienso que la broma es acertada. También la negación es importante. Un café sin crema no es lo mismo que un café sin leche. Vosotros os encontráis hoy en la misma difícil situación. Tenéis austeridad, pero ¿tenéis el café de la austeridad sin crema o sin leche? Aquí es donde el establishment europeo hace trampas. Se está comportando como si tuvierais el café de la austeridad sin crema. Es decir, los frutos de vuestro esfuerzo no solo beneficiarán a los bancos europeos: os están ofreciendo también un café sin leche. Vosotros seréis los que no os beneficiaréis de vuestros sacrificios y dificultades.

En el sur del Peloponeso hay mujeres que son las encargadas de llorar en los funerales, de hacer un espectáculo para los parientes del difunto. No hay nada de primitivo en esto. Nosotros, en nuestras sociedades desarrolladas, hacemos exactamente lo mismo. Pensad en este maravilloso invento, quizá la mejor contribución de América a la cultura mundial: las risas enlatadas. Las risas que forman parte de la banda sonora de los programas de televisión. Vuelves a casa cansado, enciendes la tv en uno de estos estúpidos programas tipo Cheers o Friends. Te sientas y la tv ríe también por ti. Desgraciadamente, funciona.

Así es como los que detentan el poder, el establishment europeo, quiere ver no solo a los griegos sino a todos nosotros: mirando a la pantalla y observando cómo sueñan los otros, cómo lloran, cómo lloran. Hay una anécdota, apócrifa pero maravillosa, sobre el intercambio de telegramas entre el cuartel general del ejército alemán y el austriaco durante la primera guerra mundial. Los alemanes envían un mensaje a los austriacos: «Desde nuestro frente vemos la situación grave pero no catastrófica». Los austriacos responden: «Desde el nuestro, la situación es catastrófica, pero no grave».

Esta es la diferencia entre Syriza y los otros: para ellos la situación es catastrófica pero no grave, las cosas pueden seguir como hasta ahora, mientras que para Syriza la situación es grave, pero no es catastrófica y por eso el valor y la esperanza deben sustituir al miedo. Por tanto tenéis delante, por decirlo con el título de una vieja canción de los Beatles, una long and winding road. Cuando hace años la guerra fría amenazaba con estallar, John Lennon escribió una canción, all we are saying is give peace a chance. Hoy, quiero escuchar una nueva canción en toda Europa, «todo lo que estamos diciendo es dar una oportunidad a Grecia».

La revolución en la propia casa


Consentidme una referencia a una de las grandes, quizá la más grande, de las tragedias clásicas, Antígona: no combatir batallas que no sean las tuyas. En mi idea de Antígona, tenemos a Antígona y a Creonte. Son de la clase dirigente. Un poco como Pasok y Nueva Democracia. En mi versión de Antígona, mientras los dos miembros de las familias reales están combatiendo entre ellos, amenazando con enviar a la ruina al estado, me gustaría ver al coro, las voces de las personas, salir de su estúpido rol de acompañamiento sentencioso, apoderarse de la escena, constituir un comité público de poder popular, arrestarlos, a Creonte y Antígona, y dar vida al poder del pueblo.

Permitidme ahora acabar con una nota personal. Odio a la izquierda tradicional, intelectual, que ama la revolución, pero la revolución que tiene lugar en algún sitio lejano. Así era de joven: cuanto más lejos, mejor, Vietnam, Cuba, todavía hoy, Venezuela. Pero vosotros estáis aquí y os admiro. No tenéis miedo a involucraos en una situación desesperada, sabiendo qué las probabilidades están en vuestra contra. Por esto os admiro. Hay también un oportunismo de principio, el oportunismo de los principios. Cuando se dice que la situación está perdida, que no podemos hacer nada, porque significaría traicionar nuestros principios, esta parece ser una posición coherente, pero en realidad es una forma extrema de oportunismo. Precisamente Syriza es un evento único de esa izquierda -en contradicción con lo que hace habitualmente la izquierda extraparlamentaria, que se preocupa más de la violación de los derechos humanos de cualquier criminal que de los millares de seres humanos que mueren- que ha encontrado el valor de hacer algo.



En Rebelión.
Fuente primaria y traducción: https://n-1.cc/pg/blog/read/1347543/grecia-nos-salvar (nemoniente).

* Texto de la intervención del filósofo esloveno en la convención de Syriza. Publicado en Il manifestó, 8 de junio, 2012.

9 de mayo de 2012

8 tesis sobre la constitución biopolítica del género y su relación con el deseo.


"Si desearan el mundo que investigan, los filósofos temerían perder de vista el patrón, la coherencia, la verdad generalizada y regular. Por eso el deseo fue muchas veces el lugar de la desesperación, de falta de orden, de náusea necesaria del apetito, y considerado peligroso. El deseo humano expresa la relación del sujeto con aquello que él no es, con lo diferente, lo extraño, nuevo y esperado. La satisfacción del deseo es la transformación de la diferencia en identidad".      Judith Butler, Sujetos del deseo.

   "Lo difícil no es conseguir lo que se desea, lo difícil es desear"
Gilles Deleuze.

1.- Todo cuerpo sufre violencia social desde su génesis. La infancia es, por definición, el estado de mayor vulnerabilidad cognitiva, afectiva y política de un ser.

a. Las palabras son residuos de la experiencia para el emisor, y violencia de sentido para todo receptor nuevo, tejen imágenes-juicios-actos desde la asimetría de vivencias.

2.- El deseo es el estado abierto a lo otro que emerge sobre un cuerpo. Deseo es producción y búsqueda. Todo cuerpo que tiene cerrados sus procesos de deseo es un cuerpo derrotado por una identidad.

3.- Por identidad sexual entendemos la consolidación de un estado de cosas que deja de ingresar y combinar elementos para su operar práctico. La identidad es un proceso dinámico que se debate entre la estabilidad/inestabilidad vital de un cuerpo mediado por la cultura. 

a. Hay distintos grados de identidad, las más básicas tienden al absolutismo en contextos de alta complejidad, como a distintas formas de violencia simbólica: racismo, homofobia, transfobia, xenofobia, clasismo, etc.

4.- Las conexiones ritmadas por el deseo “aumentan” cualitativa y cuantitativamente el número de relaciones disponibles para un cuerpo, por tanto, aumenta la obligación política de tomar decisiones sobre las variables que “perturban” las estructuras de la identidad.

5.- Toda institución social fabrica identidades para regular el peligroso estado de apertura que se desata con el deseo. La Familia, la Iglesia, el Estado fomentan y naturalizan “identidades” que vuelven predecible al mundo.

6.- Toda anticipación al futuro demanda una disminución de la incertidumbre. La ciencia, el derecho y las normas sociales básicas crean certidumbres de naturaleza y de derecho como condición de posibilidad de un acuerdo básico para la creación de sociedad.

7.- Toda tecnología emana de un campo teórico ya cicatrizado. Es consenso puro.

a. Las tecnologías del género son: la masculinidad y la femineidad.
b. La constitución de naturalezas es el cierre de la política.
c. Para el campo de la ciencia toda  política de la naturaleza es un atentado a los estatutos de la comunidad científica.

8.- Más allá de la identidad se desliza la comunidad. 

6 de mayo de 2012





En 1982 debuta la primera entrega documental de lo que se nombrará como la Trilogía Qatsi. Koyaanisqatsi es palabra del pueblo indígena Hopi de la meseta central norteamericana que utilizaban para nombrar a la “vida fuera del equilibrio”. El mismo documental ofrece otras acepciones:

1. Vida loca.
2. Vida en tumulto.
3. Vida en desintegración.
4. Vida desequilibrada.
5. Una condición de vida que clama por otra manera de vivir.

Tiene la enorme virtud (o defecto para los que se encuentran acostumbrados al uso obligado de la palabra) de carecer de relato que guíe la significación de las imágenes. El documental es un homenaje a la contemplación, caída en desuso en la vorágine del movimiento moderno y obliga al observador a formular su propia descripción de lo que contempla sin intermediarios.

Leo por internet que el director Godfrey Reggio justifica la ausencia de palabra con la siguiente frase: "No se trata de falta de amor por el lenguaje por lo que estas películas no tienen palabras. Es porque, desde mi punto de vista, nuestro lenguaje está en un estado de gran humillación. Ya no describe el mundo en el que vivimos".

El lenguaje y el poder, dos elementos que se entrecruzan y que constituyen el fundamento contemporáneo de toda una crítica de los grupos subalternos al poder de los medios masivos de comunicación que disminuyen al máximo todo poder de contemplación, ya que se encargan de producir y entregar paquetes de interpretación que sólo requieren la cómoda observación de los individuos en sus casas para su consumo instantáneo. Echando mano a la antropología política recordamos a Pierre Clastres y a Maurice Godelier, ambos ponen énfasis en que el dominio de la palabra es precondición de toda dominación. 

En la actualidad, un político es reconocido y celebrado por su capacidad para dominar la palabra, de hecho sus actuaciones públicas, el uso de discursos, la tranquilidad frente a la crítica de un periodista u otro político, demuestran que el acto de dominar la palabra es un principio de organización social, como también de saber hacerse un lugar en el poder.

Si nos adentramos en la cultura mística de oriente, observamos que el silencio y la potencia de la contemplación sin interferencia del lenguaje, por tanto, de juicios, ocupan el lugar más elevado de múltiples variaciones religiosas del budismo o el hinduismo. De hecho el séptimo chakra de la coronilla no es accesible o “destapado” por el poder de combinación de palabra y sonido alguno. Es el resultado de lo que se conoce como la apertura al silencio. Heidegger hablaba de que al Ser se le oía en el silencio absoluto.

Y sin embargo el documental no renuncia a la música, compuesta por Phillip Glass se abre a la fuerza polifónica de coros acompañados por instrumentos y melódicas retumbantes, muy parecidas a la vibraciones mántricas exigidas en las entonaciones meditativas del budismo para el despertar del cuerpo.

El oriente y el indigenismo místico que contiene éste documental acondicionado por la mistificación propia de occidente, son quizá uno de los productos más tempranos (en el área cinematográfica) de elaboraciones que buscan dar cuenta de la violencia cultural para con toda la naturaleza que exige el desarrollo del sistema económico occidental.

La trilogía tendrá dos volúmenes más: Powaaqatsi (1988) que significa algo así como “vida en transformación”, pero en su sentido crítico, en donde una forma de vida organizada como sistema –¿la economía, la sociedad?- se toman las fuerzas vitales de los individuos para su propio funcionamiento, reduciendo los cuerpos al estado de cansancio, letargo y tristeza. En el documental: “una entidad, un modo de vida que consume las fuerzas vitales de otros seres para favorecer su propia vida”.

La última es de 2002 Naqoyqatsi que significa vida en guerra.

A inicios de los 90’s se filmará la reconocida versión de Ron Fricke de Baraka (aliento de vida) que utiliza los mismos medios para articular una visión transversal de la naturaleza y su asociación implícita con la religión y los rituales que median la relación del hombre con el cosmos, la divinidad y el cambio permanente. Los cuatro documentales (la trilogía + Baraka) introducen en el mirar sin palabra, y creo que éste último logra captar la relación humana con la divinidad mejor que cualquier ensayo de interpretación religiosa.


30 de abril de 2012

Inside Job [oscar al mejor documental 2011]





Análisis de las consecuencias sociales que deja la crisis del 2008 en EE.UU. y sus implicancias en la economía mundial. Se documenta en relatos, cifras y análisis de sus propios protagonistas la íntima relación entre empresarios financieros, políticos y académicos universitarios en la circulación de impresionantes sumas de dineros, así como los usos privados que se hicieron de los recursos públicos destinados a salvar la economía norteamericana. Junto a ello se insinúa una reflexión crítica sobre los modos de vida que llevan a cabo ejecutivos y directivos con círculos de prostitución y uso indiscriminado de drogas... todo un vacilón en Wall Street.

6 de marzo de 2012

Afectos

"Uno de los descubrimientos más impactantes de los últimos años es que el afecto o la emoción está en el origen de lo que hacemos todos los días en nuestro manejo e interacción con el mundo. Que la razón o el razonamiento vendría a ser como la cereza de la torta. La razón es lo que surge en el último estadio de la emergencia minuto a minuto de la mente. Fundamentalmente la mente es algo que emerge de la tonalidad afectiva que está anclada en el cuerpo."

Francisco Varela.




Romper las asociaciones, siempre fue esa toda la razón de la vida, toda la razón del arte. Y desde entonces el arte y la vida son estrictamente lo mismo[...]  ¿Cuáles son los afectos, al menos los de base? Lo hemos visto, son la alegría y la tristeza. Alegría = aumento de potencia, Tristeza = disminución de la potencia. Son los dos vectores. Yo diría que tristeza y alegría son los signos vectoriales.

Hemos hecho entonces un pequeño progreso. Va a servirnos porque no nos queda más que una pregunta, que evidentemente va a ser complicada. La pregunta que nos queda es: ¿de qué modo los signos vectoriales, --suponiendo que pueden-- nos permiten salir del mundo de los signos? [...]

Es extraño, es como si la alegría y la tristeza --quizá no los dos--, como si los afectos, fueran ya en el mundo oscuro de los signos, en el mundo nocturno de los signos, como pequeños resplandores, como especies de luciérnagas.

Bueno, son quizá la alegría y la tristeza las que van a abrirnos paso hacia el mundo óptico. Sin duda, no los dos. Sin dudas, hay un vector malo. Si se trata de dos signos vectoriales, hay uno que nos repliega sobre el mundo de los signos y otro que nos hace deslizar hacia o que contiene una oportunidad de sacarnos del mundo de los signos. Sienten de antemano que ese buen vector es la alegría. Como se dice, es cuestión de ponerse sobre ese vector. Pero atención, donde todo aparece tan simple, ocurre que existe una vasta complejidad... Ciertamente se trata de hacer una obra de selección. Seleccionar las alegrías tanto como esté en mí. ¿Qué quiere decir tanto como esté en mí? Quiere decir que sí, existen tristezas inevitables. Una vez más, yo comprendo lo que quiere decir una tristeza inevitable. Alguien que amo muere. Eso es una tristeza inevitable, eso sucede. No puedo hacer nada. En cambio puedo inflar esa tristeza, inflarla al infinito, hacer la adición y la re-adición de la tristeza; embadurnarme en ella, hundirme dentro. Eso puedo hacerlo. Es incluso el vector tristeza el que me invita hacer esta especie de adición. muy extraña...

Eso quiere decir que la selección no es tan simple como decía hace un momento. Si se tratara de seleccionar simplemente las alegrías, eliminando lo más que pueda las tristezas, eso ya sería algo. Pero para Spinoza eso no sería un autentico arte de vivir. ¿Por qué? Porque no existen dos líneas puras, una línea de tristeza y una línea de alegría. No existe una línea en que las tristezas se encadenen con las tristezas y una en que las alegrías se encadenen con las alegrías. ¿Por qué? Porque las líneas de tristezas están ellas mismas ritmadas por alegrías de un cierto tipo, y las líneas de alegrías están ellas mismas ritmadas por tristezas de un cierto tipo. Sólo que --estamos casi reconfortados-- lo que cuenta es que las alegrías que intervienen sobre las líneas de tristeza no son en absoluto de la misma naturaleza que las alegrías que intervienen sobre las líneas de alegría.

¿Cuál es la diferencia? La línea de tristeza es fundamentalmente disminución de la potencia de actuar. Y ustedes comprenden por qué, es muy matemático. En efecto la tristeza es la disminución de la potencia de actuar, es evidente, todos lo hemos experimentado. ¿Cuándo experimento un afecto: "disminución de la potencia de actuar"? Cuando la afección que experimento es la impresión sobre mi cuerpo de un cuerpo que no conviene con el mío. Un cuerpo no conviene con el mío, disminuye mi potencia de actuar, soy afectado de tristeza, mi afecto es de tristeza. De inmediato se puede deducir de allí lo que es el odio. El odio es el esfuerzo que hago desde entonces, para destruir el objeto que me afecta de tristeza, buscan destruir el objeto que los afecta de ese modo. Dirían que odian ese objeto que no les conviene. Supongan que llegaran a destruir ese objeto, por tanto a suprimir su tristeza. Experimentarán desde entonces una alegría.

Noten que allí, sobre la línea de tristeza, tienen tristeza, odio, seguramente otras cosas, y hay una alegría que interviene. Alegría de imaginar o de hacer destruir el objeto que los afecta de tristeza. Pero es una alegría muy extraña. Es una pequeña sucia alegría. De hecho somos tan complicados, estamos compuestos de una manera tan compleja que puede muy bien suceder que el mismo objeto que me da alegría en ciertas partes de mí mismo, me de tristezas en otras. Yo diría que las alegrías que intervienen sobre las líneas de tristeza son alegrías indirectas o parciales.

Igual demostración para la línea de alegría. ¿Qué es la línea de alegría? Es todo lo que se encadena a partir del encuentro de un cuerpo que conviene con el mío. Supongan un cuerpo que conviene con el mío. Lo amo. Del mismo modo que el odio deriva de la tristeza, el amor deriva de la alegría. Tienen allí una línea de alegría, amor para la cosa que nos da alegría, etc. ¿En qué son estas alegrías de otra naturaleza que las que intervienen sobre las líneas de tristeza? Son tanto más alegrías en cuanto que serán directas y completas, por oposición a las alegrías de compensación indirectas y parciales que intervienen sobre la línea de odio. Serán directas y completas, es decir que ustedes experimentarán alegría por la cosa misma. Su potencia aumentará.

En fin vuelvo a decirlo muy rápido, por si no lo tenían en mente. La alegría y la tristeza son al píe de la letra aumento y disminución de la potencia. Se mueven y fluctúan en función de nuestro movimiento por el espacio. Y sin embargo, Spinoza nos mostrará que podemos acceder a un etapa en la cual nosotros somos capaces de producir nuestros propios afectos de alegría, es decir, que arrancan al vaivén de los encuentros, es  una demostración grandiosa, una conquista de los afectos, una superación de las tristezas que Nietzsche más tarde vendrá a conocer con su "voluntad de poder", profundamente mal entendida.

Ven que aquello a lo que nos invita Spinoza es a una selección, una selección de las dos líneas, un arte de las composiciones y una independencia del poder, porque el poder siempre será aquello que nos engendra la tristeza.

Salir del mundo de los signos. Gilles Deleuze.