12 de junio de 2010
Todo muy lindo, todo muy Coca-Cola
By Leo
"La publicidad es la gran máquina de poder que inviste la libido de los sujetos para depositar en ellos los lineamientos de acción para satisfacer sus deseos. Es una máquina poderosa porque domina los conceptos dominables, es decir, el conjunto de imágenes sociales accesibles a todos, en las cuales establece relaciones de sentido altamente efectivas congregadas en torno al aparatoso cuerpo de clichés del cual se sirve, y en los cuales el conjunto de los sujetos se acompleja de manera inmediata, acarreando con ello la identificación inconsciente de las imágenes con el deseo que nos permite recrear el juego dispuesto por las imágenes ópticas-sonoras (bajo la forma de estructura de signos) bajo un sentido negativo, “el fascismo que nos hace amar el poder, desear esa cosa misma que nos domina y nos explota”(Foucault). La articulación del cuerpo publicitario otorga un “desencadenamiento de los comportamientos previsibles entre los individuos” (Deleuze) lo que hace del mundo un lugar habitable, perfectamente ajustado con los comportamientos fabricados por la maquinaria de la imaginería del capital. Una tarea indispensable es destruir, borrar al cliché y sus encadenamientos… "
3 de junio de 2010
¿Cómo estudiar la Interculturalidad?
Por Daniela Senn J.
Imaginemos que nuestra pretensión es acercarnos a otra cultura a través del estudio, que esperamos tocar parte del sentido que liga a ese grupo como pueblo, que una fracción de toda su urdimbre espera ser sacada a la luz, enfocada y develada. Nosotros, desde acá, escribimos sobre lo que sucede allá. Tanto nuestro sitio como al que intentamos hacer referencia ha mutado, y nos es imposible concebir un territorio como un espacio homogéneo. Así, cuando hablamos de la identidad –en el plano individual y grupal-, más allá de considerar el estado de conciencia, la diferencia y el sentido de pertenencia a un grupo, debemos recordar la situación de tránsito, de latente construcción y cruce cultural que llevará a estos grupos a no definirse de forma rígida o enmarcada, sino a través de esa significación en constante construcción.
La cultura, según Geertz (2003) es un sistema históricamente transmitido de significaciones contenidas en símbolos; es decir, un conjunto heredado de concepciones representadas simbólicamente, a partir de las cuales los hombres se comunican, perpetúan y desarrollan su conocimiento y sus modos de vida. Ahora sabemos que este sistema históricamente transmitido, ha traspasado las fronteras que los mismos individuos han creado, por lo tanto, la cultura pasaría a ser un fenómeno mucho más dinámico de lo que creemos.
Ya planteaba Anderson (en Barrera, 2000) la imagen de la nación imaginada, como una idea que nos hacemos de un territorio soberano del cual ni siquiera conocemos sus fronteras. Y ahora si le sumamos a esto que esa misma idea de nación, de territorio e identidad se verá permeada por los cruces culturales, ¿qué sucede?
Dentro de un mismo pueblo es necesaria la comunicación para la transmisión de la cultura. Ahora, cuando la comunicación se extiende y vamos al encuentro con el otro, debemos tener especial cuidado de no instalarnos en las autocertezas de nuestra propia cultura, ni tampoco caer en la convicción que somos los excluidos, los diferentes, forasteros que deben actuar con una solidaridad casi militante hacia el otro, asimilándose al otro para poder entrar en su grupo. Los cruces culturales no siempre conllevan a la asimilación, sino también al sincretismo, a la representación de la interculturalidad.
Muchas veces he temido verterme hacia el grupo que estudio y mimetizarme con ellos. Está claro que la interacción hará que adquiera algunos rasgos o ideas del otro, pero ese encuentro, en nuestro caso como cientistas sociales, no debe derivar en un reemplazo de nuestra propia cultura e identidad por la de los otros, ya que no debemos perder nuestro fin específico: sacar a la luz una parte del otro que permanece en las sombras, no volverse hacia esa oscuridad y permanecer ahí, sin comunicar lo que hemos aprendido.
Ahora si vamos a nuestra disciplina específica, los antropólogos somos personas que alcanzamos legitimidad en tanto demostramos “haber estado allí”, pero nuestro texto, es decir, lo que comunicaremos a la comunidad lo hacemos “desde acá”. Eso si pensamos que la cultura que estamos estudiando está localizada en un espacio determinado, porque si nos volcamos hacia la interculturalidad, ¿podemos “estar allí” si no tenemos claro cuál es ese sitio específico?, ¿existe un lugar para estudiar la interculturalidad?
Entonces, el viaje no es sólo una condición de la etnografía como estrategia, sino que es una condición de vida de las mismas culturas, es lo que las hace encontrarse, mezclarse y ver nacer nuevas formas de inventarse el mundo. Al estudiar la interculturalidad, nosotros estamos posicionados en el mismo lugar donde confluyen los cruces, existe una multiplicidad de sitios posibles donde anclar un estudio que involucre sincretismo.
Según Renato Rosaldo (En Canclini: 2004) la tarea de exhibir la identidad de alguna cultura debe hacerse como si se tratara de una venta de garaje, donde el antropólogo no trabaja con objetos nuevos o auténticos, sino con objetos usados y acepta que los usos forman parte de su valor. Es decir, debemos estar atentos a los elementos que encontremos de diversas culturas en algún sitio. Como si fuéramos por nuestra propia calle y nos encontráramos con casas de algún estilo particular, otras típicamente alemanas, negocios donde venden desde cola cola hasta piñones, y personas que no necesariamente viven ahí, sino que pueden estar de paso y representar a otros barrios, a otros sectores.
Es necesario entonces que afinemos nuestra mirada, que no intentemos solamente captar una totalidad, una generalidad que sea capaz de explicar cómo está organizado un todo o cómo funciona ese sistema. Claramente es un estudio válido, pero si damos vuelta la vista, notaremos que existen muchas otras formas de estudiar la cultura, las cuales pueden tratarse de encontrar las excepciones, contar desde otra posición social lo que ya se ha dicho, entre tantas posibilidades latentes. Ahora, si vuelvo al negocio que ofrece piñores y coca cola, lo primero que puedo hacer es ver de dónde procede cada mercancía, cómo llegó hasta ahí, qué tipo de redes deben existir para que lleguen a nuestras manos. Nos encontraremos sin duda con un sinfín de historias que se cruzan.
Pero desplacémonos. Si viajáramos hasta un lugar un poco más lejano que la plaza de nuestra ciudad, por ejemplo España: No encontraremos ahí ciertamente sólo españoles con su cultura marcada. Va más allá de considerar las variaciones entre españoles, vascos y catalanes: debemos tomar en cuenta los contactos que existen con otros pueblos.
Mientras estudié el ateísmo de resistencia surgido en España a través de organizaciones ateas vigentes, pude notar que este fenómeno se da en esa zona no sólo por la historia manchada de sangre con la que carga la Iglesia Católica y la persistencia de reyes católicos, sino que este ateísmo organizado nace también por consecuencia de los cruces culturales con los que convive ese país. España es destino de inmigrantes tanto latinoamericanos, como africanos y musulmanes, y al emitir juicios de valor sobre las prácticas de esos individuos, o criticar su misma religión, basando parte de sus postulados en un repudio hacia el fundamentalismo –en el caso de los musulmanes-, se ha manifestado que a partir de esta interculturalidad, aparecen nuevos fenómenos sociales que antes no se habrían visto, además que se ha puesto en tela de juicio la tolerancia de un sector de la población española.
En sociedades mestizas como la nuestra, la interculturalidad es un tema a estudiar en sí, y además desde ella aparecen nuevos fenómenos a los cuales debemos prestarles atención. No significa que las culturas ya no tengan elementos distintivos o se asimilen completamente –como sucede con parte de la población indígena en Chile, quienes fueron obligados a renunciar a sus propias prácticas culturales y adoptar una nueva cultura- hasta llegar a un pastiche que las homogenice en vez de diversificarlas; lo que intento decir es que dentro del sincretismo se intercambian elementos de otras culturas y se re significan, a la vez que pueden conservar algunos rasgos que le es propia.
Los objetos de estudio de las ciencias sociales no pueden ser identidades separadas, ni culturas relativamente desconectadas, ni campos absolutamente autónomos: Se deben tomar como entidades en movimiento, dinámicas y en permanente construcción.
Ante tan alta ambición de estudiar la interculturalidad, la misma disciplina que se acerque a esto debe nutrirse de diversos campos. Martin Barbero (2005) plantea la necesidad de acercarse a estudiar distintos fenómenos desde disciplinas que estén abiertas a nutrirse de otras a través del diálogo. La interdisciplina nos permitiría unir en un mismo fin saberes que suelen trabajar por separado, mientras que la transdisciplina, mucho más ambiciosa, pretende formular nuevos saberes que converjan en un estudio particular.
Por la misma línea, Geertz plantea que las disciplinas son consideradas como géneros, los cuales –al igual que las culturas- se cruzan y mezclan tanto para complementarse, como por producto del desarrollo científico y la globalización. Los géneros ya no son definidos y enmarcados de una forma rígida, sino que transitan de uno en otro, tomando lo que pueda servirles y acomodándolo a sus necesidades explicativas.
De esta forma, la analogía se usa en ciencias sociales para aprehender el análisis, es decir, para captar eso tan intangible como algo tangible o al menos similar. Es así como se usan comparaciones con materiales adquiridos desde las artes, las ciencias duras, la ley, y así muchas disciplinas que se han ido encontrando para posibilitar la explicación de fenómenos. Esta búsqueda de analogías es al mismo tiempo “evidencia de la desestabilización de los géneros y del surgimiento del giro interpretativo; y su resultado más visible es un estilo modificado de discurso en los estudios sociales.”
No es que sea necesario una acumulación, un dilentantismo del conocimiento, eclecticismo, o compartir un sentimiento de hermandad con todas las disciplinas sin discriminar su pertinencia, sino que es el mero reconocimiento “de que las líneas que agrupan a los estudiosos en áreas intelectuales o, lo que es lo mismo, que los clasifican en comunidades diferentes, en los días que corren, poseen ángulos enormemente excéntricos.” Es decir, resulta imprescindible reconocer el aporte que otras disciplinas puedan hacer a la propia, además de los encuentros reiterados que se producen entre teorías, las cuales siempre van a tomar insumos de otras.
La misma ciencia debe aprender a validar otros tipos de conocimiento. Es decir, no porque nosotros no hayamos analizado científicamente el contenido de las letras del hip hop –por poner un ejemplo- eso significa que estas letras no tengan un contenido sustancial en la configuración de una ideología. El mismo autor de la letra es un investigador de su grupo social. Nuestro trabajo ahí sería interpretar su propia investigación.
Propongo, para lograr un proyecto transdiciplinario como el que soñamos, aceptar primero que nuestra propia condición, es decir, el lugar desde donde estamos posicionados escribiendo, nuestra perspectiva, es un producto del encuentro entre culturas. Nosotros mismos estamos permeados de diversidad, y una vez que aprendamos a ver la polifonía de cada fenómeno social, sabremos contar una historia.
Referencias
• Martin Barbero, Jesús 2005.- Transdisciplinariedad: notas para un mapa de sus encrucijadas. Ponencia en el Congreso Internacional “Nuevos Paradigmas Transdisciplinarios En Las Ciencias Humanas”, Universidad Nacional, Bogotá, Abril 7, 8 Y 9 De 2003 y publicado en el libro J. E. Jaramillo (comp.) Culturas, identidades y saberes fronterizos, CES, Bogotá, 2005 .
• Barrera, Andrés. 2000. Identidades, lenguas, ideologías. Una interpretación desde la antropología, en Lisón, Carmelo (ed.) 2000 Antropología: horizontes interpretativos, Universidad de Granada, Granada.
• García Cancini, Néstor. 2004. Diferentes, Desiguales y Desconectados. Mapas de la Interculturalidad. Gedisa. Barcelona.
• Geertz, Clifford. 1980. Géneros Confusos. La Reconfiguración del Mundo Social. American Scholar, vol. 49, N° 2, primavera de 1980, págs. 165-179.
• Geertz, Clifford. 2003. La Interpretación de las Culturas. Gedisa. Barcelona.
Imaginemos que nuestra pretensión es acercarnos a otra cultura a través del estudio, que esperamos tocar parte del sentido que liga a ese grupo como pueblo, que una fracción de toda su urdimbre espera ser sacada a la luz, enfocada y develada. Nosotros, desde acá, escribimos sobre lo que sucede allá. Tanto nuestro sitio como al que intentamos hacer referencia ha mutado, y nos es imposible concebir un territorio como un espacio homogéneo. Así, cuando hablamos de la identidad –en el plano individual y grupal-, más allá de considerar el estado de conciencia, la diferencia y el sentido de pertenencia a un grupo, debemos recordar la situación de tránsito, de latente construcción y cruce cultural que llevará a estos grupos a no definirse de forma rígida o enmarcada, sino a través de esa significación en constante construcción.
La cultura, según Geertz (2003) es un sistema históricamente transmitido de significaciones contenidas en símbolos; es decir, un conjunto heredado de concepciones representadas simbólicamente, a partir de las cuales los hombres se comunican, perpetúan y desarrollan su conocimiento y sus modos de vida. Ahora sabemos que este sistema históricamente transmitido, ha traspasado las fronteras que los mismos individuos han creado, por lo tanto, la cultura pasaría a ser un fenómeno mucho más dinámico de lo que creemos.
Ya planteaba Anderson (en Barrera, 2000) la imagen de la nación imaginada, como una idea que nos hacemos de un territorio soberano del cual ni siquiera conocemos sus fronteras. Y ahora si le sumamos a esto que esa misma idea de nación, de territorio e identidad se verá permeada por los cruces culturales, ¿qué sucede?
Dentro de un mismo pueblo es necesaria la comunicación para la transmisión de la cultura. Ahora, cuando la comunicación se extiende y vamos al encuentro con el otro, debemos tener especial cuidado de no instalarnos en las autocertezas de nuestra propia cultura, ni tampoco caer en la convicción que somos los excluidos, los diferentes, forasteros que deben actuar con una solidaridad casi militante hacia el otro, asimilándose al otro para poder entrar en su grupo. Los cruces culturales no siempre conllevan a la asimilación, sino también al sincretismo, a la representación de la interculturalidad.
Muchas veces he temido verterme hacia el grupo que estudio y mimetizarme con ellos. Está claro que la interacción hará que adquiera algunos rasgos o ideas del otro, pero ese encuentro, en nuestro caso como cientistas sociales, no debe derivar en un reemplazo de nuestra propia cultura e identidad por la de los otros, ya que no debemos perder nuestro fin específico: sacar a la luz una parte del otro que permanece en las sombras, no volverse hacia esa oscuridad y permanecer ahí, sin comunicar lo que hemos aprendido.
Ahora si vamos a nuestra disciplina específica, los antropólogos somos personas que alcanzamos legitimidad en tanto demostramos “haber estado allí”, pero nuestro texto, es decir, lo que comunicaremos a la comunidad lo hacemos “desde acá”. Eso si pensamos que la cultura que estamos estudiando está localizada en un espacio determinado, porque si nos volcamos hacia la interculturalidad, ¿podemos “estar allí” si no tenemos claro cuál es ese sitio específico?, ¿existe un lugar para estudiar la interculturalidad?
Entonces, el viaje no es sólo una condición de la etnografía como estrategia, sino que es una condición de vida de las mismas culturas, es lo que las hace encontrarse, mezclarse y ver nacer nuevas formas de inventarse el mundo. Al estudiar la interculturalidad, nosotros estamos posicionados en el mismo lugar donde confluyen los cruces, existe una multiplicidad de sitios posibles donde anclar un estudio que involucre sincretismo.
Según Renato Rosaldo (En Canclini: 2004) la tarea de exhibir la identidad de alguna cultura debe hacerse como si se tratara de una venta de garaje, donde el antropólogo no trabaja con objetos nuevos o auténticos, sino con objetos usados y acepta que los usos forman parte de su valor. Es decir, debemos estar atentos a los elementos que encontremos de diversas culturas en algún sitio. Como si fuéramos por nuestra propia calle y nos encontráramos con casas de algún estilo particular, otras típicamente alemanas, negocios donde venden desde cola cola hasta piñones, y personas que no necesariamente viven ahí, sino que pueden estar de paso y representar a otros barrios, a otros sectores.
Es necesario entonces que afinemos nuestra mirada, que no intentemos solamente captar una totalidad, una generalidad que sea capaz de explicar cómo está organizado un todo o cómo funciona ese sistema. Claramente es un estudio válido, pero si damos vuelta la vista, notaremos que existen muchas otras formas de estudiar la cultura, las cuales pueden tratarse de encontrar las excepciones, contar desde otra posición social lo que ya se ha dicho, entre tantas posibilidades latentes. Ahora, si vuelvo al negocio que ofrece piñores y coca cola, lo primero que puedo hacer es ver de dónde procede cada mercancía, cómo llegó hasta ahí, qué tipo de redes deben existir para que lleguen a nuestras manos. Nos encontraremos sin duda con un sinfín de historias que se cruzan.
Pero desplacémonos. Si viajáramos hasta un lugar un poco más lejano que la plaza de nuestra ciudad, por ejemplo España: No encontraremos ahí ciertamente sólo españoles con su cultura marcada. Va más allá de considerar las variaciones entre españoles, vascos y catalanes: debemos tomar en cuenta los contactos que existen con otros pueblos.
Mientras estudié el ateísmo de resistencia surgido en España a través de organizaciones ateas vigentes, pude notar que este fenómeno se da en esa zona no sólo por la historia manchada de sangre con la que carga la Iglesia Católica y la persistencia de reyes católicos, sino que este ateísmo organizado nace también por consecuencia de los cruces culturales con los que convive ese país. España es destino de inmigrantes tanto latinoamericanos, como africanos y musulmanes, y al emitir juicios de valor sobre las prácticas de esos individuos, o criticar su misma religión, basando parte de sus postulados en un repudio hacia el fundamentalismo –en el caso de los musulmanes-, se ha manifestado que a partir de esta interculturalidad, aparecen nuevos fenómenos sociales que antes no se habrían visto, además que se ha puesto en tela de juicio la tolerancia de un sector de la población española.
En sociedades mestizas como la nuestra, la interculturalidad es un tema a estudiar en sí, y además desde ella aparecen nuevos fenómenos a los cuales debemos prestarles atención. No significa que las culturas ya no tengan elementos distintivos o se asimilen completamente –como sucede con parte de la población indígena en Chile, quienes fueron obligados a renunciar a sus propias prácticas culturales y adoptar una nueva cultura- hasta llegar a un pastiche que las homogenice en vez de diversificarlas; lo que intento decir es que dentro del sincretismo se intercambian elementos de otras culturas y se re significan, a la vez que pueden conservar algunos rasgos que le es propia.
Los objetos de estudio de las ciencias sociales no pueden ser identidades separadas, ni culturas relativamente desconectadas, ni campos absolutamente autónomos: Se deben tomar como entidades en movimiento, dinámicas y en permanente construcción.
Ante tan alta ambición de estudiar la interculturalidad, la misma disciplina que se acerque a esto debe nutrirse de diversos campos. Martin Barbero (2005) plantea la necesidad de acercarse a estudiar distintos fenómenos desde disciplinas que estén abiertas a nutrirse de otras a través del diálogo. La interdisciplina nos permitiría unir en un mismo fin saberes que suelen trabajar por separado, mientras que la transdisciplina, mucho más ambiciosa, pretende formular nuevos saberes que converjan en un estudio particular.
Por la misma línea, Geertz plantea que las disciplinas son consideradas como géneros, los cuales –al igual que las culturas- se cruzan y mezclan tanto para complementarse, como por producto del desarrollo científico y la globalización. Los géneros ya no son definidos y enmarcados de una forma rígida, sino que transitan de uno en otro, tomando lo que pueda servirles y acomodándolo a sus necesidades explicativas.
De esta forma, la analogía se usa en ciencias sociales para aprehender el análisis, es decir, para captar eso tan intangible como algo tangible o al menos similar. Es así como se usan comparaciones con materiales adquiridos desde las artes, las ciencias duras, la ley, y así muchas disciplinas que se han ido encontrando para posibilitar la explicación de fenómenos. Esta búsqueda de analogías es al mismo tiempo “evidencia de la desestabilización de los géneros y del surgimiento del giro interpretativo; y su resultado más visible es un estilo modificado de discurso en los estudios sociales.”
No es que sea necesario una acumulación, un dilentantismo del conocimiento, eclecticismo, o compartir un sentimiento de hermandad con todas las disciplinas sin discriminar su pertinencia, sino que es el mero reconocimiento “de que las líneas que agrupan a los estudiosos en áreas intelectuales o, lo que es lo mismo, que los clasifican en comunidades diferentes, en los días que corren, poseen ángulos enormemente excéntricos.” Es decir, resulta imprescindible reconocer el aporte que otras disciplinas puedan hacer a la propia, además de los encuentros reiterados que se producen entre teorías, las cuales siempre van a tomar insumos de otras.
La misma ciencia debe aprender a validar otros tipos de conocimiento. Es decir, no porque nosotros no hayamos analizado científicamente el contenido de las letras del hip hop –por poner un ejemplo- eso significa que estas letras no tengan un contenido sustancial en la configuración de una ideología. El mismo autor de la letra es un investigador de su grupo social. Nuestro trabajo ahí sería interpretar su propia investigación.
Propongo, para lograr un proyecto transdiciplinario como el que soñamos, aceptar primero que nuestra propia condición, es decir, el lugar desde donde estamos posicionados escribiendo, nuestra perspectiva, es un producto del encuentro entre culturas. Nosotros mismos estamos permeados de diversidad, y una vez que aprendamos a ver la polifonía de cada fenómeno social, sabremos contar una historia.
Referencias
• Martin Barbero, Jesús 2005.- Transdisciplinariedad: notas para un mapa de sus encrucijadas. Ponencia en el Congreso Internacional “Nuevos Paradigmas Transdisciplinarios En Las Ciencias Humanas”, Universidad Nacional, Bogotá, Abril 7, 8 Y 9 De 2003 y publicado en el libro J. E. Jaramillo (comp.) Culturas, identidades y saberes fronterizos, CES, Bogotá, 2005 .
• Barrera, Andrés. 2000. Identidades, lenguas, ideologías. Una interpretación desde la antropología, en Lisón, Carmelo (ed.) 2000 Antropología: horizontes interpretativos, Universidad de Granada, Granada.
• García Cancini, Néstor. 2004. Diferentes, Desiguales y Desconectados. Mapas de la Interculturalidad. Gedisa. Barcelona.
• Geertz, Clifford. 1980. Géneros Confusos. La Reconfiguración del Mundo Social. American Scholar, vol. 49, N° 2, primavera de 1980, págs. 165-179.
• Geertz, Clifford. 2003. La Interpretación de las Culturas. Gedisa. Barcelona.
25 de mayo de 2010
La elección del Elegido; un estudio de caso (I)

Sabemos que algunas peliculas, en especial las taquilleras juligudenses son básicamente guiones probados y muchas veces recontraprobados, llenos de clichés, arquetipos, lugares comunes que busca la rentabilidad exitosa basada muy poco en la creatividad o profundidad de la historia y si mucho en una espectacularidad visual, en una narración simple o predecible, o bien la combinación de ambas, que impacte y represente el Zeitgeist de una determinada época y marque tendencias en esa línea (fórmulas que una vez probadas, se vuelven a repetir una y otra vez hasta el cansancio del consumidor). Así fue con Star Wars, Volver al Futuro, Indiana Jones, Avatar, Spiderman, The Matrix, Jurassic Park, y muchisisisisimas más (entre las que se incluye, aunque me duela decirlo, El Señor de los Anillos, a pesar de que este caso es un tanto diferente... algun día explicaré la razón.)
Aún así, soy de la opinión de que en varias de ellas, a pesar de los simple y básico de la historia principal, los guionistas entretejen dramas y dilemas socio-existenciales que no son perceptibles en una primera mirada, quizás con la idea de agradar o jugar al filósofo denso frente a los observadores más críticos y exigentes (y reconozcamoslo: tambien para los más ñoños, aunque no siempre lo logran), o por la simple razón de intentar hacer algo más compleja la historia aún corriendo el riesgo de arruinar la ya mencionada combinación exitosa. Creo que este fue el caso de The Matrix, pero no en su primera parte (1999), sino que con las secuelas The Matrix Reloaded (2003) y The Matrix Revolutions (2003), con especial énfasis en esta última. Basta decir que la crítica "especializada" las destrozó, los resultados en taquilla fueron muy por debajo de los esperados, y para no pocas personas esta dos no le hacen justicia a lo que fue la novedad visual y narrativa de su predecesora, resultando ser completamente aburridas, enredadas y decepcionantes.
A continuación, mi Hipótesis 1:
The Matrix (1999) no es mejor que sus sucesoras. De hecho, en lo que se refiere a originalidad, es peor. Lo que pasa es que básicamente cumple con los dos ingredientes de la fórmula mágica: espectacularidad visual (sin duda revolucionó los efectos especiales de la época, sumado a una estética atractiva y a un movimiento de cámaras inédito hasta ese momento ) y una narrativa simple, probada y predecible: la del arquetipo del Viaje del Héroe - sistematizado por el antropólogo Joseph Campbell - que ha sido usada y abusada en la todas las películas que mencioné y en miles de más, pero esta vez ambientada en lo que fue la "utopía vivida" de los años noventa, donde un mundo tecnologizado, cibernético, ordenado y controlado por sistemas artificiales era la incipiente novedad y la probabilidad más cercana y hasta deseada. Los riesgos que presentaba para la humanidad un mundo dominado por las computadoras, la inteligencia artificial y toda clase de chatarra, ya habían entrado al inconciente colectivo con las películas como 2001: Odisea en el Espacio, Blade Runner, la saga Terminator y su secuela, y varias otras. Así, Matrix aprovechó esta tradición, y en conjunto con el contexto social y tecnológico propicio que las otras películas no tenían (¡las máquinas ya estaban dentro de nuestros hogares!) consolidó su éxito.
Pero a pesar de estas particularidades, la historia del Neo y su viaje iniciático no tiene nada que envidiarle a la de Luke Skywalker, o la última cruzada de Henry Jones Jr., pues no difiere casi en nada de arquetipo del héroe presente en cualquiera de estas y otras cintas. A lo que voy, es que no tiene nada de original. Pues de acuerdo al patrón narrativo de Campbell, en todas se repiten los siguientes estadios:
1. Mundo ordinario - El mundo normal del héroe antes de que la historia comience. (Neo en su pega y su aburrida vida - lo mismo para Luke - y los días académicos de Dr. Jones )
2. El llamado de la aventura - Al héroe se le presenta un problema, desafío o aventura. (El llamado de Morphues y Trinity - el mensaje de auxilio de Leia - las pistas del Grial halladas en Medio Oriente)
3. Reticencia del héroe o rechazo del llamado - El héroe rechaza el desafío o aventura, principalmente por miedo al cambio. (Neo se niega a acudir al llamado por miedo a los agentes - Luke teme por los problemas que pueda ocasionar con su Tío - Indiana argumenta que el Grial no es una de sus aficiones)
4. Encuentro con el mentor o ayuda sobrenatural - El héroe encuentra un mentor que lo hace aceptar el llamado y lo informa y entrena para su aventura o desafío. (Morpheus para Neo - Obi-Wan para Luke - Henry Jones Sr. para Indiana)
5. Cruce del primer umbral - El héroe abandona el mundo ordinario para entrar en el mundo especial o mágico. ( Neo se desconecta de la Matrix - Luke viaja a Mos Eisley con Obi Wan - Indy descubre la tumba del Caballero en Venecia)
6. Pruebas, aliados y enemigos - El héroe se enfrenta a pruebas, encuentra aliados y confronta enemigos, de forma que aprende las reglas del mundo especial. (El entrenamiento de Neo en los programas controlados - Luke y el conflicto en la cantina, conoce a Han Solo y parten rumbo al Espacio - Indy contra los guardianes del Grial y contra los Nazis)
7. Acercamiento - El héroe tiene éxitos durante las pruebas. (Neo se desenvuelve bien en la Matrix - Luke rescata a la princesa - Indy rescata a su padre y recupera el Diario del Grial)
8. Prueba difícil o traumática - La crisis más grande de la aventura, de vida o muerte. (Neo se siente culpable del rapto de Morpheus y va a su rescate - Luke presencia la muerte de Obi-Wan y escapa de la Estrella de la Muerte - Indy debe rescatar a su padre atrapado en la "panza de la bestia de metal"
9. Recompensa - El héroe se ha enfrentado a la muerte, se sobrepone a su miedo y ahora gana una recompensa. (Con el rescate de Morpheus, Neo aprende nuevas habilidades - Luke puede escuchar el espíritu de Obi-Wan - Después de casi morir, Indy entiende que a pesar de todo es importante para su padre)
10. El camino de vuelta - El héroe debe volver al mundo ordinario. (Neo debe escapar de los agentes que lo siguen y salir de la Matrix al mundo real - Luke llega a la base rebelde y se encuentra con caras conocidas de su planeta - Indy se salta este paso)
11. Resurrección del héroe - Otra prueba donde el héroe enfrenta la muerte y debe usar todo lo aprendido. (Neo muere y resucita, se convence de que es el Elegido y usa este conocimiento para acabar con los agentes de la Matrix - Luke aprende a controlar la Fuerza y usa este conocimiento para destruir la Estrella de la Muerte - Indy usa su conocimiento para pasar las 3 pruebas y llegar hasta el Grial correcto y así salvar la vida de su padre)
12. Regreso con el elixir - El héroe regresa a casa con el elixir y lo usa para ayudar a todos en el mundo ordinario. (Neo es ahora el Elegido y amenaza con el fin de la Matrix - Luke es premiado y se une oficialmente a la Alianza Rebelde - Indy cura a su padre, alcanza cierta sabiduría y todos regresan tranquilos a casa)
Como se puede ver, de las tres películas que use como ejemplos, Matrix es la que más calza en estos patrones.
Es aquí donde propongo mi Hipótesis 2:
A diferencia de las secuelas de las otras trilogías, que siguen un patrón similar con leves modificaciones, Matrix Reloaded y Revolutions hacen algo inédito (y lo que las hace mejor que su predecesora, y a la vez justifican el por qué de tanto apego estrecho de ésta a los patrones comunes): rompen con los esquemas convencionales y cuestionan al propio Arquetipo, al mismo viaje iniciático e incluso al Héroe en sí y su rol en toda la historia. En otras palabras, Neo descubre en su propio universo lo que ya sabemos en el mundo real-real: que el Viaje del Héroe , su propia condición, no es más con otra sofisticada estructura que se repite una y otra vez con el fin de controlar, no dar paso al cambio, y naturalizar la rutina para alcanzar el éxito seguro. En nuestro mundo esto sería el éxito comercial de una película, y en el mundo de Neo sería el éxito del control de la Matrix por sobre los humanos.
Pronto, el desenlace argumentativo de esta descabellada hipótesis mía...
Aún así, soy de la opinión de que en varias de ellas, a pesar de los simple y básico de la historia principal, los guionistas entretejen dramas y dilemas socio-existenciales que no son perceptibles en una primera mirada, quizás con la idea de agradar o jugar al filósofo denso frente a los observadores más críticos y exigentes (y reconozcamoslo: tambien para los más ñoños, aunque no siempre lo logran), o por la simple razón de intentar hacer algo más compleja la historia aún corriendo el riesgo de arruinar la ya mencionada combinación exitosa. Creo que este fue el caso de The Matrix, pero no en su primera parte (1999), sino que con las secuelas The Matrix Reloaded (2003) y The Matrix Revolutions (2003), con especial énfasis en esta última. Basta decir que la crítica "especializada" las destrozó, los resultados en taquilla fueron muy por debajo de los esperados, y para no pocas personas esta dos no le hacen justicia a lo que fue la novedad visual y narrativa de su predecesora, resultando ser completamente aburridas, enredadas y decepcionantes.
A continuación, mi Hipótesis 1:
The Matrix (1999) no es mejor que sus sucesoras. De hecho, en lo que se refiere a originalidad, es peor. Lo que pasa es que básicamente cumple con los dos ingredientes de la fórmula mágica: espectacularidad visual (sin duda revolucionó los efectos especiales de la época, sumado a una estética atractiva y a un movimiento de cámaras inédito hasta ese momento ) y una narrativa simple, probada y predecible: la del arquetipo del Viaje del Héroe - sistematizado por el antropólogo Joseph Campbell - que ha sido usada y abusada en la todas las películas que mencioné y en miles de más, pero esta vez ambientada en lo que fue la "utopía vivida" de los años noventa, donde un mundo tecnologizado, cibernético, ordenado y controlado por sistemas artificiales era la incipiente novedad y la probabilidad más cercana y hasta deseada. Los riesgos que presentaba para la humanidad un mundo dominado por las computadoras, la inteligencia artificial y toda clase de chatarra, ya habían entrado al inconciente colectivo con las películas como 2001: Odisea en el Espacio, Blade Runner, la saga Terminator y su secuela, y varias otras. Así, Matrix aprovechó esta tradición, y en conjunto con el contexto social y tecnológico propicio que las otras películas no tenían (¡las máquinas ya estaban dentro de nuestros hogares!) consolidó su éxito.
Pero a pesar de estas particularidades, la historia del Neo y su viaje iniciático no tiene nada que envidiarle a la de Luke Skywalker, o la última cruzada de Henry Jones Jr., pues no difiere casi en nada de arquetipo del héroe presente en cualquiera de estas y otras cintas. A lo que voy, es que no tiene nada de original. Pues de acuerdo al patrón narrativo de Campbell, en todas se repiten los siguientes estadios:
1. Mundo ordinario - El mundo normal del héroe antes de que la historia comience. (Neo en su pega y su aburrida vida - lo mismo para Luke - y los días académicos de Dr. Jones )
2. El llamado de la aventura - Al héroe se le presenta un problema, desafío o aventura. (El llamado de Morphues y Trinity - el mensaje de auxilio de Leia - las pistas del Grial halladas en Medio Oriente)
3. Reticencia del héroe o rechazo del llamado - El héroe rechaza el desafío o aventura, principalmente por miedo al cambio. (Neo se niega a acudir al llamado por miedo a los agentes - Luke teme por los problemas que pueda ocasionar con su Tío - Indiana argumenta que el Grial no es una de sus aficiones)
4. Encuentro con el mentor o ayuda sobrenatural - El héroe encuentra un mentor que lo hace aceptar el llamado y lo informa y entrena para su aventura o desafío. (Morpheus para Neo - Obi-Wan para Luke - Henry Jones Sr. para Indiana)
5. Cruce del primer umbral - El héroe abandona el mundo ordinario para entrar en el mundo especial o mágico. ( Neo se desconecta de la Matrix - Luke viaja a Mos Eisley con Obi Wan - Indy descubre la tumba del Caballero en Venecia)
6. Pruebas, aliados y enemigos - El héroe se enfrenta a pruebas, encuentra aliados y confronta enemigos, de forma que aprende las reglas del mundo especial. (El entrenamiento de Neo en los programas controlados - Luke y el conflicto en la cantina, conoce a Han Solo y parten rumbo al Espacio - Indy contra los guardianes del Grial y contra los Nazis)
7. Acercamiento - El héroe tiene éxitos durante las pruebas. (Neo se desenvuelve bien en la Matrix - Luke rescata a la princesa - Indy rescata a su padre y recupera el Diario del Grial)
8. Prueba difícil o traumática - La crisis más grande de la aventura, de vida o muerte. (Neo se siente culpable del rapto de Morpheus y va a su rescate - Luke presencia la muerte de Obi-Wan y escapa de la Estrella de la Muerte - Indy debe rescatar a su padre atrapado en la "panza de la bestia de metal"
9. Recompensa - El héroe se ha enfrentado a la muerte, se sobrepone a su miedo y ahora gana una recompensa. (Con el rescate de Morpheus, Neo aprende nuevas habilidades - Luke puede escuchar el espíritu de Obi-Wan - Después de casi morir, Indy entiende que a pesar de todo es importante para su padre)
10. El camino de vuelta - El héroe debe volver al mundo ordinario. (Neo debe escapar de los agentes que lo siguen y salir de la Matrix al mundo real - Luke llega a la base rebelde y se encuentra con caras conocidas de su planeta - Indy se salta este paso)
11. Resurrección del héroe - Otra prueba donde el héroe enfrenta la muerte y debe usar todo lo aprendido. (Neo muere y resucita, se convence de que es el Elegido y usa este conocimiento para acabar con los agentes de la Matrix - Luke aprende a controlar la Fuerza y usa este conocimiento para destruir la Estrella de la Muerte - Indy usa su conocimiento para pasar las 3 pruebas y llegar hasta el Grial correcto y así salvar la vida de su padre)
12. Regreso con el elixir - El héroe regresa a casa con el elixir y lo usa para ayudar a todos en el mundo ordinario. (Neo es ahora el Elegido y amenaza con el fin de la Matrix - Luke es premiado y se une oficialmente a la Alianza Rebelde - Indy cura a su padre, alcanza cierta sabiduría y todos regresan tranquilos a casa)
Como se puede ver, de las tres películas que use como ejemplos, Matrix es la que más calza en estos patrones.
Es aquí donde propongo mi Hipótesis 2:
A diferencia de las secuelas de las otras trilogías, que siguen un patrón similar con leves modificaciones, Matrix Reloaded y Revolutions hacen algo inédito (y lo que las hace mejor que su predecesora, y a la vez justifican el por qué de tanto apego estrecho de ésta a los patrones comunes): rompen con los esquemas convencionales y cuestionan al propio Arquetipo, al mismo viaje iniciático e incluso al Héroe en sí y su rol en toda la historia. En otras palabras, Neo descubre en su propio universo lo que ya sabemos en el mundo real-real: que el Viaje del Héroe , su propia condición, no es más con otra sofisticada estructura que se repite una y otra vez con el fin de controlar, no dar paso al cambio, y naturalizar la rutina para alcanzar el éxito seguro. En nuestro mundo esto sería el éxito comercial de una película, y en el mundo de Neo sería el éxito del control de la Matrix por sobre los humanos.
Pronto, el desenlace argumentativo de esta descabellada hipótesis mía...
20 de mayo de 2010
Fragmentaria.

Fútbol, pasión de multitudes.
Un hombre llega a instalarse en su asiento en la final del mundial de fútbol. Cuando se sienta, otro señor se acerca y le pregunta si está ocupado el asiento junto a él.
-No, está desocupado le contesta. Asombrado el otro dice: -Es increíble ¿quién en su sano juicio tiene un asiento como éste para la final del mundial el evento más grande del mundo y no lo usa? El hombre lo mira y le dice: -Bueno, en realidad el asiento es mío. Lo compré hace dos años. Mi esposa me iba a acompañar, pero falleció. Este es el primer mundial en el que no vamos a estar juntos desde 1982. Avergonzado el otro le dice: -Oh… Me da pena oír eso. Es terrible. Pero, perdone, ¿no pudo venir con alguien más? ¿Un amigo o pariente, incluso un vecino para que usara el asiento? El hombre niega con la cabeza mientras dice: -No. Todos están en el velorio.
Grabación del contestador automático del instituto de salud mental.
“Gracias por llamar al Instituto de Salud Mental, la compañía más sana para sus momentos de mayor locura…
Si usted es obsesivo-compulsivo presione repetidamente el número 1.
Si usted es co-dependiente, pídale a alguien que presione el número 2 por usted.
Si usted tiene múltiples personalidades presione el 3, 4, 5 y 6.
Si usted es paranoico, nosotros ya sabemos quien es usted, sabemos lo que hace y sabemos lo que quiere, de modo que espere en línea mientras rastreamos su llamada.
Si usted sufre de alucinaciones, presione el 7 en ese teléfono gigante de colores que ud. (y sólo ud.) ve a su derecha.
Si usted es esquizofrénico, escuche cuidadosamente y una pequeñita voz interior le indicará que número presionar.
Si usted es depresivo, no importa que número marque. Nada conseguirá sacarlo de su lamentable situación.
Si usted sufre de indecisión, deje su mensaje después de escuchar el tono… o antes del tono… o durante el tono. En todo caso espere el tono.
Si usted tiene la autoestima baja, por favor cuelgue. Todos nuestros operadores están atendiendo a personas más importantes que usted.
Gracias”.
La lengua
Una pareja de campesinos va al ginecólogo y habla el marido quien dice:
“Mire dotor, es que tenemos un problema: mi mujer y yo queremos tener condescendecia, pero no sabemos si es porque soy omnipotente, o mi mujer es esmeril. Antes juimos a ver a otro dotor y nos dijo que mi mujer tenía la vajilla rota y la emperatriz subida y como además la operaron de la basílica biliar, no sabemos si esto puede injluir. También a mí hace dos años me operaron de la protesta y a lo mejor me han dejado escuelas en el cuerpo. Nos recomendaron ir a un médico de Veracruz, que era muy güeno y mire, en cuanto entramos en la consulta había ahí dos ordeñadores coneitados y una antena pornobólica. En esa consulta a mi mujer le hicieron una coreografía y el médico nos dijo que no veía nada raro y nos recomendó que hiciéramos el cojito.
Entonces, quince días ella y quince días yo estuvimos haciendo el cojito, pero nada más nos dolieron los juanetes.
Nos golvimos para aquí y otro dotor nos recomendó que hiciéramos vida marítima y nos juimos de Tampico a Puerto Progreso en todas las playas del golfo… hacíamos vida marítima pero nada.
Además mi mujer hace algunos años tuvo un alboroto y le nació el féretro muerto y a lo mejor eso a injluido.
Pero yo creo que mi mujer es frigorífica, porque nunca llega al orégano”.
Después de escuchar al marido el ginecólogo contesta: “Me parece que usted tiene un problema de especulación atroz”.
Ojo con la lengua.
Indiferencia: Actitud que adopta una mujer hacia un hombre que no le interesa, que es interpretada por el hombre como: “se está haciendo la difícil”.
Mirada sensual: Método utilizado por la mujer para darle a entender al hombre que ella está interesada en él. Sin embargo, muchas mujeres no pueden lograr que los hombres miren los ojos debido a que la mujer no posee ojos en los pechos.
En tiempos de crisis. Lo último en inversiones (de la Harvard Bussines Review).
Tatúese un dólar en su “diuca” y disfrute de las ventajas:
1º Verá crecer su inversión.
2º Disfrutará tocando su dinero.
3º No le importará que su mujer se coma sus ahorros.
4º Sólo usted decidirá como protegerlo.
5º Sólo usted decidirá donde colocarlo.
Juego de fragmentos en homenaje a la extinta revista “utopista pragmático” detenida desaparecida del mercado de información chileno y que coleccioné cual encíclica papal cuando + chico, que como todo lo bueno pasó a mejor vida.
12 de mayo de 2010
Poder, fascismo y microfascismo.

“Por muy actual y poderoso que sea en muchos países, el viejo fascismo ya no es el problema de nuestro tiempo. Se está instalando un neo-fascismo en comparación con el cual el antiguo quedará reducida a una forma folklórica (…) en lugar de ser una política y una economía de guerra, el neofascismo es una alianza mundial para la seguridad, para la administración de una paz no menos terrible, con una organización coordinada de todos los pequeños miedos, de todas las pequeñas angustias que hacen de nosotros unos microfascistas encargados de sofocar el menor gesto, la menor cosa o la menor palabra discordante en nuestras calles, en nuestros barrios y hasta en nuestras universidades”.
Deleuze, febrero de 1977.
“Pienso que no hay que referirse al gran modelo de la lengua y de los signos, sino al de la guerra y de la batalla. La historicidad que nos arrastra y nos determina es belicosa; no es habladora. Relación de poder, no relación de sentido.”
Foucault, 1977.
"Los sistemas simbólicos deben su fuerza propia al hecho de que las relaciones de fuerza que allí se expresan no se manifiestan sino bajo la forma irreconocible de relaciones de sentido".
Bourdieu, 1989.
El poder se ve desde los inicios de la teoría social eurocentrica como una red de instituciones sociales que organizan y coercionan al conjunto de los sujetos sobre los cuales actúa. Así ya desde Marx la diferenciación superestructura/infraestructura viabilizó una forma de pensar el poder centrado en la institucionalidad material de los poderes del Estado en desmedro de una articulación del poder más relacional y sus componentes intersubjetivos, donde más tarde irían a decantar las críticas feministas sobre el género y las articulaciones maculino/femenino, las de raza sobre su respectivo eje blanco/gradaciones de color, las de generación adulto/niño-joven, etc. Así mismo las ideas y centralizaciones emanadas del pensamiento marxiano y (principalmente del materialismo histórico) centraron la problemática del poder como un campo por el cual efectivamente todos los miembros luchan y las instituciones del estado actúan como las sillas musicales sobre las cuales se disputa el poder ocupándolas entre las diferentes clases, más específicamente la clase burguesa (industriales y banqueros dueños del capital) y la clase proletaria (conjunto de sujetos asalariados a los cuales se les compra su fuerza de trabajo). Para ello el materialismo histórico se propuso introyectar de conciencia histórica a los explotados para que se encontraran en condiciones de “darse cuenta” de la situación histórica de explotación e “injusticia” a la cual se veían sometidos por generaciones y actuar sobre ella misma. Lo fundamental del desarrollo teórico de ese pensamiento, según ciertos autores post-estructuralistas es que esconde la naturaleza fundamental del poder que es una relación de fuerza que está en todas partes: escuela, hospitales, cárceles, universidades, familia, etc. etc., y que su organización no sigue líneas estructurales fijas, sino que se mueve según el patrón de la estrategia y las fricciones diarias, según Bourdieu organizadas en todos los campos de la sociedad según sus reglas y disputas internas y regidas por la historicidad de los acontecimientos que son siempre productos humanos (intereses de clase) destinados al control del campo mismo. Se trata siempre de construir luchando el conjunto de elementos materiales e intersubjetivos que configuran el universo de convenciones que dibujan lo permitido y lo prohibido mediante verdaderas edificaciones de límites y orientaciones para los miembros del campo. El Estado no deja de ser aquel conjunto de instituciones donde el poder político actúa organizando al conjunto de los subcampos que lo componen "domesticando a los dominados", es el máximo articulador social de los poderes y el mayor adversario a transformar, no a conquistar.
Deleuze y Foucault destinan sus esfuerzos en des-cubrir que en tanto sujetos sociales el poder “atraviesa nuestros cuerpos” hasta en los más mínimos replieges así como su conciencia, llenándolas de límites, miedos, prohibiciones, reglas, pero también (y esto es fundamental) generando placeres, privilegios y productividad (en línea con las grandes articulaciones o instituciones sociales), pues si el poder fuera tan sólo una relación de fuerza meramente negativa jamás se comprendería su impresionante efectividad y reproducción histórica.
9 de mayo de 2010
El buen Cristo de Abya-Yala

"¿Quién ignora que, al examinar cualquier fenómeno social en el proceso de su desarrollo, siempre se hallarán en él vestigios del pasado, bases del presente y gérmenes del futuro?"
Vladimir Lenin
"Nada se parece más al pensamiento mítico que la ideología política."
Claude Lévi-Strauss
Vladimir Lenin
"Nada se parece más al pensamiento mítico que la ideología política."
Claude Lévi-Strauss
Latinoamérica se constituye como un escenario de lucha (¿libre?) en donde se enfrentan ideas, proyectos, prácticas, imposiciones, concensos, alternativas.
La modernidad la ha relegado a ser desde un educando con necesidad de dirección histórica dirigida desde (elija aqui su concepto preferido) los paises de norte/centros metropolitanos, a un laboratorio de experimentación de la efectividad de proyectos económicos para la sobrevivencia del dominio central. En este sentido, no son solo intereses intercontinentales los que se ciernen sobre los territorios de Abya-Yala, si no que también aparecen en escena una gran diversidad de intereses locales, algunos de ellos muy atentos observadores maravillados con el esplendor naturalizante del desarrollo metropolitano. Hasta el "Manual del perfecto idiota latinomericano" tuvo su inspiración en uno de esos intereses encarnados en forma de pensador social, como lo fue Carlos Rangel, periodista y escritor venezolano, autor de "Del buen salvaje al buen revolucionario" (una especie de némesis intelectual a "Las venas abiertas de América Latina" de Galeano).
En su obra, desmenuza lo que considera las reales causas del "atraso" y la ambigua situación del continente, considerando las históricas intervenciones externas como un chivo expiatorio de una izquierda latinoamericana que considera inútil y conservadora, incapaz de asumir un proyecto modernizador eficaz, y que se escuda transfiriendo la carga simbólica de la categoría Rosseauniana del "buen salvaje" al prototipo del buen revolucionario (más bien mutado al cristo hippie), aquel personaje redimidor lleno de buenas intenciones de cambio y justicia social, que busca restaurar el supuesto estado de inocencia y felicidad cuasi-arcadiana (o Jardín del Edén/Paraiso en la tierra) en el que víviamos los mitificados del continente antes de la llegada de "malvado civilizador" europeo (la seducción Luciferiana). Éste último sería el portador de esa caja de Pandora que llamamos Occidente (fruto prohibido/pecado original), fuente de todos los males que afectaron y afectan América Latina en la actualidad (las ironías de las ironías caricaturezcas son a propósito).
Como a los Mitos supuestamente se les combate con la Razón (pero que al final no resulta ser más que otro Mito más bien disfrazado de Razón), Rangel acusa que esta especie de milenarismo local (absurdo y reduccionista a mi parecer) realza la "externalización" de las culpas, un encubrimiento sigilosamente planificado para obviar por medio del "yo acuso a", el supuesto hecho de que el verdadero problema de Latinoamérica son los propios latinoamericanos y no otra cosa. Así, se adhiere a las filas de quienes ven a EEUU un modelo de progreso fundada en una eficacia para el desarrollo económico no interrumpida por el resentimiento improductivo que nos caracterizaría a los del patio trasero, si no que motivada por una ética, un espíritu de trabajo y un afán comercial, pero a diferencia de Weber, descontextualizado, ahistórico, neutral y objetivo, casi naturalmente deseado. Como dije, los Mitos al final solo se combaten con más Mitos.
La modernidad la ha relegado a ser desde un educando con necesidad de dirección histórica dirigida desde (elija aqui su concepto preferido) los paises de norte/centros metropolitanos, a un laboratorio de experimentación de la efectividad de proyectos económicos para la sobrevivencia del dominio central. En este sentido, no son solo intereses intercontinentales los que se ciernen sobre los territorios de Abya-Yala, si no que también aparecen en escena una gran diversidad de intereses locales, algunos de ellos muy atentos observadores maravillados con el esplendor naturalizante del desarrollo metropolitano. Hasta el "Manual del perfecto idiota latinomericano" tuvo su inspiración en uno de esos intereses encarnados en forma de pensador social, como lo fue Carlos Rangel, periodista y escritor venezolano, autor de "Del buen salvaje al buen revolucionario" (una especie de némesis intelectual a "Las venas abiertas de América Latina" de Galeano).
En su obra, desmenuza lo que considera las reales causas del "atraso" y la ambigua situación del continente, considerando las históricas intervenciones externas como un chivo expiatorio de una izquierda latinoamericana que considera inútil y conservadora, incapaz de asumir un proyecto modernizador eficaz, y que se escuda transfiriendo la carga simbólica de la categoría Rosseauniana del "buen salvaje" al prototipo del buen revolucionario (más bien mutado al cristo hippie), aquel personaje redimidor lleno de buenas intenciones de cambio y justicia social, que busca restaurar el supuesto estado de inocencia y felicidad cuasi-arcadiana (o Jardín del Edén/Paraiso en la tierra) en el que víviamos los mitificados del continente antes de la llegada de "malvado civilizador" europeo (la seducción Luciferiana). Éste último sería el portador de esa caja de Pandora que llamamos Occidente (fruto prohibido/pecado original), fuente de todos los males que afectaron y afectan América Latina en la actualidad (las ironías de las ironías caricaturezcas son a propósito).
Como a los Mitos supuestamente se les combate con la Razón (pero que al final no resulta ser más que otro Mito más bien disfrazado de Razón), Rangel acusa que esta especie de milenarismo local (absurdo y reduccionista a mi parecer) realza la "externalización" de las culpas, un encubrimiento sigilosamente planificado para obviar por medio del "yo acuso a", el supuesto hecho de que el verdadero problema de Latinoamérica son los propios latinoamericanos y no otra cosa. Así, se adhiere a las filas de quienes ven a EEUU un modelo de progreso fundada en una eficacia para el desarrollo económico no interrumpida por el resentimiento improductivo que nos caracterizaría a los del patio trasero, si no que motivada por una ética, un espíritu de trabajo y un afán comercial, pero a diferencia de Weber, descontextualizado, ahistórico, neutral y objetivo, casi naturalmente deseado. Como dije, los Mitos al final solo se combaten con más Mitos.
A continuación, un breve trozo de la introducción del libro:
"Del buen salvaje al buen revolucionario
Del fracaso a la mitología compensatoria
Del fracaso a la mitología compensatoria
(Introducción)
Entre 1492 y 1975 han transcurrido casi quinientos años, medio milenio de historia. Si nos proponemos calificar esos casi cinco siglos de historia latinoamericana en la forma más sucinta, pasando por encima de toda anécdota, de toda controversia, de toda distracción, yendo al fondo de la cuestión antes de desmenuzarla, lo más concreto, veraz y general que se puede decir sobre Latinoamérica es que hasta hoy ha sido un fracaso. Esta afirmación puede parecer escandalosa, pero es una verdad que los latinoamericanos llevamos prendida en la conciencia, que callamos usualmente por dolorosa, pero que traspasa y sale a la luz cada vez que tenemos momentos de sinceridad. Es decir que somos los mismos latinoamericanos quienes calificamos nuestra historia como una frustración. El mayor héroe de América Latina, Bolívar, escribió en 1830: He mandado veinte años, y de ellos no he sacado más que pocos resultados ciertos: 1) la América [Latina] es ingobernable para nosotros; 2) el que sirve una revolución ara en el mar; 3) la única cosa que se puede hacer en América [Latina] es emigrar; 4) este país [la Gran Colombia, luego fragmentada entre Colombia, Venezuela y Ecuador] caerá infaliblemente en manos de la multitud desenfrenada para después pasar a tiranuelos casi imperceptibles de todos los colores y razas; 5) devorados por todos los crímenes y extinguidos por la ferocidad, los europeos no se dignarán conquistarnos; 6) si fuera posible que una parte del mundo volviera al caos primitivo, éste sería el último período de la América [Latina]. En esos seis puntos de Bolívar está condensado en su forma extrema el pesimismo latinoamericano, el extremo juicio adverso de los latinoamericanos sobre nuestra propia sociedad. Pero vale la pena subrayar que por lo menos algunas de las profecías desesperadas de Bolívar se cumplieron al pie de la letra, por lo cual no se las puede atribuir únicamente al estado depresivo de un hombre envejecido, decepcionado y amargado, sino que son apreciaciones en las cuales están presentes toda la agudeza sociológica y toda la visión política del Libertador. Desde 1830 hasta hoy se acumulan otros datos y otros puntos de referencia, adicionales a los disponibles para Bolívar al formular su juicio sobre el futuro de Latinoamérica: 1) El éxito desmesurado de los Estados Unidos, en el mismo Nuevo Mundo y en el mismo tiempo histórico.2) La incapacidad de la América Latina para la integración de su población en nacionalidades razonablemente coherentes y cohesivas, de donde esté, si no ausente, por lo menos mitigada la marginalidad social y económica. 3) La impotencia de la América Latina para la acción externa, bélica, económica, política, cultural, etc.; y su correspondiente vulnerabilidad a acciones o influencias extranjeras en cada una de esas áreas. 4) La notoria falta de estabilidad de las formas de gobierno latinoamericanas, salvo las fundadas en el caudillismo y la represión. 5) La ausencia de contribuciones latinoamericanas notables en las ciencias, las letras o las artes (por más que se puedan citar excepciones, que no son sino eso)."
Entre 1492 y 1975 han transcurrido casi quinientos años, medio milenio de historia. Si nos proponemos calificar esos casi cinco siglos de historia latinoamericana en la forma más sucinta, pasando por encima de toda anécdota, de toda controversia, de toda distracción, yendo al fondo de la cuestión antes de desmenuzarla, lo más concreto, veraz y general que se puede decir sobre Latinoamérica es que hasta hoy ha sido un fracaso. Esta afirmación puede parecer escandalosa, pero es una verdad que los latinoamericanos llevamos prendida en la conciencia, que callamos usualmente por dolorosa, pero que traspasa y sale a la luz cada vez que tenemos momentos de sinceridad. Es decir que somos los mismos latinoamericanos quienes calificamos nuestra historia como una frustración. El mayor héroe de América Latina, Bolívar, escribió en 1830: He mandado veinte años, y de ellos no he sacado más que pocos resultados ciertos: 1) la América [Latina] es ingobernable para nosotros; 2) el que sirve una revolución ara en el mar; 3) la única cosa que se puede hacer en América [Latina] es emigrar; 4) este país [la Gran Colombia, luego fragmentada entre Colombia, Venezuela y Ecuador] caerá infaliblemente en manos de la multitud desenfrenada para después pasar a tiranuelos casi imperceptibles de todos los colores y razas; 5) devorados por todos los crímenes y extinguidos por la ferocidad, los europeos no se dignarán conquistarnos; 6) si fuera posible que una parte del mundo volviera al caos primitivo, éste sería el último período de la América [Latina]. En esos seis puntos de Bolívar está condensado en su forma extrema el pesimismo latinoamericano, el extremo juicio adverso de los latinoamericanos sobre nuestra propia sociedad. Pero vale la pena subrayar que por lo menos algunas de las profecías desesperadas de Bolívar se cumplieron al pie de la letra, por lo cual no se las puede atribuir únicamente al estado depresivo de un hombre envejecido, decepcionado y amargado, sino que son apreciaciones en las cuales están presentes toda la agudeza sociológica y toda la visión política del Libertador. Desde 1830 hasta hoy se acumulan otros datos y otros puntos de referencia, adicionales a los disponibles para Bolívar al formular su juicio sobre el futuro de Latinoamérica: 1) El éxito desmesurado de los Estados Unidos, en el mismo Nuevo Mundo y en el mismo tiempo histórico.2) La incapacidad de la América Latina para la integración de su población en nacionalidades razonablemente coherentes y cohesivas, de donde esté, si no ausente, por lo menos mitigada la marginalidad social y económica. 3) La impotencia de la América Latina para la acción externa, bélica, económica, política, cultural, etc.; y su correspondiente vulnerabilidad a acciones o influencias extranjeras en cada una de esas áreas. 4) La notoria falta de estabilidad de las formas de gobierno latinoamericanas, salvo las fundadas en el caudillismo y la represión. 5) La ausencia de contribuciones latinoamericanas notables en las ciencias, las letras o las artes (por más que se puedan citar excepciones, que no son sino eso)."
7 de mayo de 2010
Algo sin mayor importancia.

(1)“Toda la vida de las sociedades en las que dominan las condiciones modernas de producción se presenta como una inmensa acumulación de espectáculos. Todo lo que era vivido directamente se aparta en una representación.”
La sociedad del espectáculo, Guy Debord 1967.
Fragmento leído en alguna de las páginas que de vez en cuando visito para no ver nunca más, eso sí alcancé a aplicar el copy/paste necesario… estoy muy cabreado de leer a tanto weon engrupido con la publicidad y los modelos extranjeros dominantes... me parece que los mass-media han decaído un poco y que debe abordarse seriamente toda la maquinaria faisbuk-tuiter-yutub, eso de andar llamando amigo a cuanto weón se te cruza es una tergiversación/prostitución del significado mismo de la palabra amigo/a, no me gusta, aplicación que por cierto no está en ese mundo de la alegría y el falso consenso tipo Coca-Cola, no se porque me recuerda a los cariñositos y su mundo de cursilería universal. Prometo abalanzarme con una crítica personal sobre ello más adelante, por ahora dejemos dormir a la bestia. Ah y deberían fusilar a todos esos que practican meditación trascendental y el yoga para ser más productivos, más felices le llaman los frescos… Buda perdónalos porque no saben lo que hacen, deberías saber que no sirven de nada las enseñanzas si no es para tergiversarlo todo, como a tu partner Jesucristo que dijo: “dejad que los niños vengan a mí” y un par de cosas incendiarias que la memoria burguesa siempre olvida… y mira como terminó la iglesia del pescador de almas con Maciel, Karadura y compañía.
Bendiciones a los 4 ó 5 que leen este pasquín cibernético, ya relaciones públicas trabaja para ir por más consumidores o algún que otro adicto.
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